- Según la OMS, los accidentes de tráfico son la principal causa de muerte en jóvenes de 5 a 29 años.
- La velocidad inadecuada fue factor en el 33% de las muertes en Euskadi durante 2025.
- Madrid ha reducido sus fallecidos por siniestros viales gracias a controles y medidas preventivas.
- Peatones y ciclistas representan el 26% de las víctimas mortales a nivel mundial.
Cada año, miles de personas pierden la vida o resultan heridas en accidentes de tráfico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto el foco en que estas lesiones se han convertido en la principal causa de fallecimiento entre niños y jóvenes de 5 a 29 años. Una realidad que en España también preocupa, sobre todo en un contexto en el que la siniestralidad vial repunta en España, mostrando avances desiguales según la zona.
Mientras que en algunas comunidades se intensifican los controles de velocidad y alcohol, otras capitales como Madrid han logrado reducir de forma significativa sus víctimas mortales. La velocidad inadecuada sigue siendo uno de los factores de riesgo más habituales, junto con el aumento de usuarios vulnerables como peatones, ciclistas y conductores de patinetes.

La velocidad, un factor determinante en los siniestros
La relación entre la velocidad y la gravedad de los accidentes está más que demostrada. La velocidad inadecuada se cobra un alto precio en las carreteras, y así lo reflejan los datos de la última campaña de control en Euskadi. Allí, la Ertzaintza y las policías locales reforzarán la vigilancia entre el 21 y el 25 de septiembre con el objetivo de reducir la accidentalidad. Según las estadísticas, en 2025 el 33% de las personas fallecidas en siniestros viales en esta comunidad tenían un exceso de velocidad como factor principal. Un porcentaje que evidencia la necesidad de mantener una conducción responsable.
La OMS también subraya que el exceso de velocidad es uno de los principales riesgos, junto con la conducción bajo los efectos del alcohol y el no uso de cinturones o cascos. En Europa, la tasa de mortalidad por accidentes se sitúa en 9,3 por cada 100.000 habitantes, la más baja del mundo, pero aún así se considera inaceptable. Los esfuerzos en materia de infraestructura y legislación han logrado estabilizar las tasas en algunos países, pero no en todos.

Usuarios vulnerables: peatones, ciclistas y patinetes en el punto de mira
Los usuarios más expuestos siguen siendo los que van a pie o sobre dos ruedas. La OMS calcula que, a nivel mundial, los peatones y ciclistas representan el 26% de todas las víctimas mortales por accidentes de tráfico. En África este porcentaje asciende al 44%, mientras que en Europa la situación es algo menos grave, aunque sigue siendo un desafío. La proliferación de patinetes y bicicletas en las ciudades ha llevado a que cada vez se preste más atención a estos colectivos.
En España, los accidentes laborales con bicicletas y patinetes han aumentado en la última década, un fenómeno que ha captado la atención de mutuas y administraciones. Las campañas de concienciación y el respeto a la normativa son fundamentales para proteger a estos usuarios, que a menudo circulan sin la protección adecuada. El uso de casco, la prohibición de auriculares o el respeto a los límites de velocidad son solo algunas de las conductas que deben interiorizarse.
Controles y prevención: la fórmula para reducir la siniestralidad
Las autoridades insisten en que la vigilancia y la sanción son herramientas eficaces. Madrid, por ejemplo, ha conseguido reducir el número de fallecidos en sus calles: hasta el 15 de septiembre se contabilizaban 11 víctimas mortales, frente a las 18 del mismo periodo del año anterior. Las pruebas de alcoholemia aumentaron un 19% en 2025, hasta superar las 148.000, y los controles de velocidad se han intensificado en puntos conflictivos. La Policía Municipal vincula esta mejora a las campañas de prevención y educación vial.
En Euskadi, la Ertzaintza también ha endurecido su estrategia. Durante el año pasado se realizaron 344 controles de velocidad, en los que se vigilaron más de 134.000 vehículos y se denunció al 13%. Estos operativos, junto con la divulgación de materiales informativos, buscan cambiar los hábitos al volante. La colaboración entre administraciones y entidades privadas, como las mutuas o asociaciones, se está revelando clave para avanzar hacia una movilidad más segura.

En definitiva, la seguridad vial sigue siendo un reto colectivo que exige la implicación de todos. Los datos de la OMS y las medidas adoptadas en distintas regiones españolas coinciden en que la prevención, la educación y el control son las vías para reducir una lacra que, aunque mejora, todavía provoca demasiadas muertes y lesiones. Cada vez son más los colectivos que reclaman una mayor protección para los más vulnerables, y la tendencia en los países con mejores resultados apunta a que la inversión en carreteras seguras y campañas de concienciación da sus frutos. Solo así se conseguirá que los accidentes de tráfico dejen de ser una de las primeras causas de muerte evitable.
