- 358 trabajadores fallecieron en accidente laboral entre enero y junio, cinco menos que el año anterior.
- Los accidentes con baja aumentaron un 1,8%, hasta 303.853, con especial incidencia en servicios y construcción.
- Los autónomos registran 36 muertes, un 24% más, mientras que regiones como Castilla-La Mancha y La Rioja muestran índices elevados.
- Los sindicatos exigen la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
El primer semestre de 2026 ha dejado un balance agridulce en materia de siniestralidad laboral en España. Según los datos provisionales publicados por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, 358 personas perdieron la vida mientras trabajaban o en el trayecto al puesto, lo que supone cinco fallecidos menos que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la cifra total de accidentes con baja no deja de crecer, y alcanza los 303.853 siniestros, un 1,8% más que en 2025.
Esta contradicción entre la leve mejora de la mortalidad y el aumento de los accidentes no pasa desapercibida para los sindicatos, que consideran los datos «inaceptables» y reclaman una actualización urgente de la normativa preventiva. La media de casi dos muertes diarias sigue siendo un drama que, según los expertos, podría evitarse con una mayor implicación de las empresas y unas inspecciones más rigurosas.
Radiografía de las muertes en el trabajo

De los 358 fallecidos, 290 perdieron la vida durante la jornada laboral, cinco menos que un año antes, mientras que los accidentes ‘in itinere’ (los que ocurren en el desplazamiento de ida o vuelta al trabajo) se mantuvieron en 68, las mismas que en 2025. Los infartos y derrames cerebrales vuelven a ser la principal causa de muerte, con 119 casos, seguidos de los golpes por caídas (51) y los atrapamientos o aplastamientos (49). Los servicios concentran el mayor número de víctimas mortales, con 139, seguidos de la construcción (85), la industria (38) y la agricultura (28).
Por sexo, la inmensa mayoría de los fallecidos eran hombres: 339 en total, frente a 68 mujeres. En cuanto a la situación profesional, 322 de las víctimas eran asalariados, mientras que 36 eran trabajadores por cuenta propia. Este último colectivo es el que más preocupa, porque sus muertes han aumentado un 24% respecto a 2025, con siete fallecidos más.
Los autónomos, el punto negro

Los datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) confirman que los autónomos son un colectivo especialmente vulnerable. Aunque el número total de accidentes con baja entre estos trabajadores descendió un 2,4% (hasta 13.358), las muertes aumentaron de forma notable. La construcción es el sector más castigado, con 14 fallecidos y 3.809 accidentes, seguido de los servicios, con 12 muertes. Andalucía y Cataluña son las comunidades con más autónomos fallecidos, con seis cada una.
José Luis Perea, secretario general de ATA, denuncia la «falta de formación e información» en prevención de riesgos entre los trabajadores por cuenta propia, y critica la «dejación total» de las administraciones a la hora de fomentar una cultura preventiva. «No podemos relajarnos», advierte, porque aunque los accidentes totales bajen, cada muerte es evitable con medidas adecuadas.
Castilla-La Mancha y La Rioja, en el foco
El análisis regional revela que algunas comunidades autónomas sufren una siniestralidad muy por encima de la media. Castilla-La Mancha registró 20 muertes en jornada laboral y 6 in itinere hasta junio, lo que supone un incremento del 17% en los primeros y del 50% en los segundos. Su índice de incidencia de accidentes mortales es del 0,42 por cada 100.000 afiliados, el doble que la media nacional (0,22), y se sitúa como la cuarta comunidad con mayor siniestralidad, solo superada por Navarra, Extremadura y Cantabria.
En La Rioja, los accidentes laborales alcanzaron los 2.382 entre enero y junio, con 3 muertes y 24 graves. UGT subraya que, aunque la cifra total descendió un 2,4%, la comunidad sigue siendo la tercera con mayor índice de incidencia. El sector servicios concentra casi la mitad de los accidentes, algo que el sindicato vincula con la precariedad laboral, los salarios bajos y la temporalidad.
Los accidentes con baja y sus causas

En cuanto a los accidentes no mortales, el Ministerio contabilizó 259.647 siniestros con baja durante la jornada laboral, un 1,4% más, y 44.206 ‘in itinere’, un 4,4% más. Las causas más frecuentes son los golpes contra objetos inmóviles (74.315), los sobreesfuerzos (68.172) y los choques contra objetos en movimiento (47.076). Los sectores con más accidentes son la industria manufacturera (47.761), la construcción (39.094) y el comercio (30.228).
Los accidentes graves durante la jornada descendieron un 5,6%, hasta 1.700, mientras que los graves ‘in itinere’ aumentaron ligeramente, con 443 casos. Los accidentes leves siguen siendo la inmensa mayoría (257.657), pero su crecimiento constante refleja que la prevención no está funcionando en todos los frentes. En el ámbito sanitario, por ejemplo, los accidentes graves aumentaron un 18,9% en jornada y un 13,8% en total, según los datos específicos de este sector.
Los sindicatos exigen medidas urgentes

UGT y CCOO han coincidido en calificar el balance como «inaceptable» y han reclamado a los grupos parlamentarios que aceleren la tramitación de la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Esta reforma, respaldada por el Gobierno y los principales sindicatos, busca actualizar una normativa con tres décadas de vigencia para incluir los riesgos psicosociales, el cambio climático, la transformación digital y la perspectiva de género. Además, propone crear la figura del agente territorial de prevención para apoyar a las pymes.
CCOO de Jaén, tras el fallecimiento de un trabajador autónomo de 62 años, ha insistido en la necesidad de investigar todos los accidentes mortales, incluso los de autónomos, y de implantar delegados territoriales de prevención. En Castilla-La Mancha, la responsable sindical Valle Cervantes ha exigido «un cambio de actitud a la patronal» y la entrada en vigor inmediata de la nueva ley. UGT, por su parte, ha denunciado la «escasez de medios humanos» en las administraciones para controlar el cumplimiento normativo y la «vergonzosa actuación de las mutuas».
La siniestralidad laboral sigue siendo uno de los grandes retos del mercado laboral español. Aunque las muertes han bajado ligeramente, el aumento de los accidentes con baja y la persistencia de las muertes en sectores como la construcción y los servicios evidencian que queda mucho por hacer. Los sindicatos insisten en que la prevención debe ser una prioridad real, no solo en los discursos, y reclaman medidas concretas que eviten que acudir al trabajo siga costando vidas. Mientras tanto, las cifras de 2026 muestran que el camino hacia una cultura preventiva efectiva aún es largo.
