Brote de hantavirus en el crucero MV Hondius: así se gestó y se gestiona la mayor alerta sanitaria reciente en un buque turístico

Última actualización: mayo 19, 2026
  • El crucero MV Hondius desató una alerta sanitaria internacional por un brote de hantavirus con 10 casos confirmados y tres fallecidos.
  • España y Países Bajos coordinan parte clave de la respuesta: cuarentena en Madrid para los españoles y desinfección integral del buque en Róterdam.
  • La OMS y varios países rastrean contactos y casos sospechosos en Europa y otros continentes por el movimiento previo y posterior de los pasajeros.
  • Argentina y Chile investigan el posible origen del contagio, ligado a la cepa Andes del virus y a roedores reservorio en la Patagonia.

Crucero afectado por brote de hantavirus

Lo que arrancó como un viaje de lujo por la Antártida y el Atlántico Sur a bordo del MV Hondius ha terminado convertido en una de las crisis sanitarias más llamativas de los últimos tiempos vinculadas a un crucero. El buque, operado por la compañía Oceanwide Expeditions y con bandera neerlandesa, ha quedado en el foco de autoridades sanitarias de medio mundo tras confirmarse un brote de hantavirus que ya suma tres fallecidos y varios contagios en distintos países.

En esta situación se cruzan la investigación científica sobre el origen del virus, la compleja logística de cuarentenas internacionales y la gestión de un barco que ha tenido que ser evacuado en parte en España y finalmente inmovilizado en Países Bajos para su descontaminación. Mientras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los ministerios de Sanidad de numerosos Estados siguen el rastro de los pasajeros que desembarcaron en diferentes escalas.

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Cronología de un viaje que acabó en crisis sanitaria global

El MV Hondius zarpó el 1 de abril desde Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, para realizar una ruta de expedición hacia la Antártida y el Atlántico Sur. A bordo viajaban alrededor de 143 personas de 23 nacionalidades distintas, incluidos 14 ciudadanos españoles y un pasajero argentino, además de turistas de Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Suiza, Dinamarca, Francia, Estados Unidos, Singapur y otros países.

Entre los pasajeros se encontraba una pareja de turistas neerlandeses que, antes de embarcar, había recorrido por carretera amplias zonas de Argentina, Chile y Uruguay desde finales de noviembre. También viajaban varios ciudadanos alemanes, británicos, suizos y de otros países europeos, lo que más tarde complicaría el rastreo de contactos una vez confirmados los primeros contagios.

Durante la travesía, el crucero hizo escala el 24 de abril en la isla de Santa Elena, en pleno Atlántico Sur. Allí desembarcaron pasajeros de al menos una docena de países, que luego continuaron viaje en avión hacia distintos destinos. Ese movimiento internacional, combinado con el prolongado periodo de incubación del hantavirus —hasta seis semanas—, es uno de los elementos que más inquieta a las autoridades epidemiológicas.

A medida que avanzaba el viaje comenzaron a detectarse síntomas compatibles con hantavirus en varios ocupantes del barco, lo que obligó a activar protocolos de emergencia. Algunos pasajeros fueron evacuados a diferentes hospitales, como el de Santa Elena, centros sanitarios en Sudáfrica —donde se registró una de las muertes— y otras instalaciones médicas europeas.

Hasta el 13 de mayo, las autoridades han contabilizado 10 casos positivos vinculados directamente con el brote del MV Hondius, entre ellos las tres personas fallecidas: la pareja neerlandesa y un ciudadano alemán. La OMS informó de que, de ocho casos inicialmente sospechosos, cinco habían sido ya confirmados en una de sus comparecencias.

Parada clave en Tenerife y repatriación de pasajeros

Puerto y crucero en operación sanitaria

Con la alerta sanitaria ya declarada, el MV Hondius navegó hacia las Islas Canarias. Se esperaba su llegada inicial a Tenerife con casi 150 personas a bordo, aunque las autoridades del archipiélago anunciaron que no autorizarían el desembarco libre del buque debido al riesgo sanitario, siguiendo criterios de prevención similares a los que previamente habían aplicado otros territorios, como Cabo Verde.

Finalmente, el barco fue recibido en el puerto de Granadilla de Abona, en Tenerife, bajo estrictas medidas de seguridad y con coordinación directa de la OMS. Allí se organizó una operación internacional para el desembarco controlado de los pasajeros y parte de la tripulación, con el objetivo de trasladarlos a sus países de origen o a centros de cuarentena asignados.

En total, 125 personas desembarcaron en Canarias, incluidos todos los pasajeros y una parte de la tripulación. Los viajeros extranjeros fueron repatriados a sus Estados, donde se les aplican cuarentenas de 42 días —el periodo de incubación máximo estimado para el hantavirus— y controles sanitarios específicos.

El caso de los españoles se gestionó de forma diferenciada: los 14 ciudadanos españoles que viajaban en el crucero fueron trasladados a Madrid y se encuentran aislados en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, un centro de referencia con unidades de alto nivel de aislamiento y tratamiento de enfermedades infecciosas. Allí se les está practicando un seguimiento estrecho.

Entre este grupo se ha confirmado un único caso positivo, el de un hombre de 70 años ingresado en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel. Según las fuentes sanitarias, su evolución es favorable, se encuentra con escasos síntomas y bajo monitorización constante. Los otros 13 españoles permanecen en cuarentena preventiva, a la espera de nuevas PCR para confirmar su estado.

Situación de España y otros países europeos implicados

Desde la perspectiva europea, el brote ha obligado a activar mecanismos de vigilancia y coordinación entre varios Estados. España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Suiza, Dinamarca y Francia han rastreado tanto a pasajeros como a contactos estrechos tras su regreso desde el crucero.

En España, además del seguimiento de los 14 pasajeros aislados en Madrid, se han identificado otros contactos potenciales. Por ejemplo, dos mujeres residentes en Barcelona y Alicante que compartieron vuelo con una de las víctimas mortales del brote han dado negativo en cuatro pruebas PCR consecutivas, aunque han seguido durante días un estricto control médico por precaución.

Países Bajos, Estado de bandera del MV Hondius y país de origen de varios fallecidos, coordina una parte fundamental de la respuesta europea. El Ministerio de Asuntos Exteriores neerlandés ha confirmado que 13 ciudadanos neerlandeses viajaban en el crucero, ocho como pasajeros y cinco como tripulantes. Además, las autoridades han notificado el caso de una azafata de KLM hospitalizada en Ámsterdam por síntomas compatibles con hantavirus, tras haber estado en contacto con una víctima del brote en Sudáfrica.

Otros países europeos también han comunicado actuaciones específicas. En el Reino Unido, se ha informado de un pasajero británico que fue evacuado a Sudáfrica con fiebre alta y neumonía, donde dio positivo por hantavirus y permanece en cuidados intensivos. Además, al menos otras dos personas regresadas al país se mantienen en autoaislamiento voluntario tras haber desembarcado previamente en Santa Elena.

En Alemania, viajaban ocho ciudadanos a bordo del MV Hondius, uno de los cuales figura entre los fallecidos. Una pasajera asintomática trasladada a la clínica universitaria de Düsseldorf se encuentra bajo evaluación, considerada contacto estrecho pero sin confirmación de contagio. Suiza, por su parte, ha comunicado el ingreso de un paciente estable con síntomas leves y resultado positivo para la cepa Andes; su esposa permanece en aislamiento preventivo.

Dinamarca ha aconsejado aislamiento voluntario a un ciudadano que iba en el crucero, aunque el riesgo de contagio se considera bajo por no haber mantenido contacto estrecho con los pacientes confirmados. Francia investiga el caso de un ciudadano que estuvo en contacto con una persona enferma pero que, de momento, no presenta síntomas.

El traslado a Róterdam y la desinfección del MV Hondius

Medidas de desinfección en barco

Tras la operación de evacuación en Tenerife, el MV Hondius abandonó el puerto de Granadilla de Abona el lunes 11 rumbo a Róterdam (Países Bajos). El barco continuó su travesía con una dotación mínima, compuesta principalmente por personal esencial de la tripulación y técnicos encargados de la seguridad sanitaria a bordo.

Este lunes la embarcación ha llegado al puerto de Róterdam, el más grande de Europa y uno de los pocos que cuenta con infraestructura permanente para gestionar cuarentenas marítimas y buques con riesgo sanitario. El atraque se ha producido sin pasajeros y rodeado de una amplia presencia mediática internacional, pendiente de los próximos pasos para devolver el barco a condiciones seguras.

Al atracar, se ha activado un dispositivo conjunto en una zona controlada del puerto conocida como Europoort. En esta fase, 27 personas permanecían todavía a bordo: 25 miembros de la tripulación y dos empleados del Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de Países Bajos (RIVM), responsables de supervisar la situación durante la navegación desde Canarias.

Según las autoridades neerlandesas, cuatro de las personas restantes son ciudadanos de Países Bajos que, una vez realizadas las pruebas pertinentes, podrán completar la cuarentena en sus domicilios si se confirma que no están infectados. El resto de la tripulación está formado por personal extranjero, principalmente marinos filipinos, ucranianos, rusos y polacos, que también deberán seguir protocolos estrictos de test diagnósticos y aislamiento.

Tras el desembarco controlado de estos últimos ocupantes se pondrá en marcha una operación integral de limpieza y descontaminación del MV Hondius. Especialistas marítimos estiman que el proceso durará, como mínimo, una semana, dada la envergadura del barco —unos 107 metros de eslora y 17 de manga— y la necesidad de certificar que no quedan restos del virus en camarotes, zonas comunes, sistemas de ventilación y otras áreas críticas.

El plan de descontaminación se desarrolla en coordinación entre el Servicio Municipal de Salud de Róterdam (GGD), el RIVM, la región de seguridad del puerto y la propia compañía Oceanwide Expeditions. El acceso al buque quedará restringido exclusivamente a personal autorizado, y antes de proceder a las tareas de desinfección se está realizando una evaluación detallada del estado de todas las instalaciones.

Investigación del origen del brote y papel de Argentina y Chile

Mientras Europa se centra en el control de casos y la descontaminación del buque, en el cono sur de América avanza una investigación compleja para determinar el origen exacto del brote. Todo apunta a la denominada cepa Andes del hantavirus, una variante conocida por su presencia en regiones específicas de Argentina y Chile.

El Instituto ANLIS Malbrán, con sede en Buenos Aires, lidera un amplio estudio de secuenciación genómica del virus obtenido en distintas muestras. Su equipo de Biología Molecular analiza tanto material reciente como muestras históricas, con el objetivo de identificar posibles vínculos epidemiológicos y caracterizar el comportamiento de la cepa implicada en el brote del MV Hondius.

Esta variante Andes tiene antecedentes de circulación en las provincias argentinas de Chubut, Río Negro y Neuquén, así como en el sur de Chile. En estas zonas el principal reservorio es el ratón colilargo, un pequeño roedor silvestre que actúa como portador natural del virus. El contagio humano suele producirse por contacto directo con secreciones de estos animales o por inhalación de aerosoles contaminados en entornos rurales o boscosos.

Para afinar el análisis, se preparan operativos en Ushuaia, en la provincia argentina de Tierra del Fuego, ciudad desde la que zarpó el crucero. Equipos mixtos de biólogos del Instituto Malbrán y expertos locales desarrollarán tareas de captura de roedores, relevamientos ambientales de posibles reservorios y análisis de muestras en zonas relacionadas con el itinerario de los turistas.

Las autoridades de Ushuaia, no obstante, insisten en que no se han registrado casos de hantavirus declarados en la zona en los últimos 30 años, y recelan de que se identifique a la ciudad como foco del brote sin evidencia concluyente. El director de Epidemiología de Tierra del Fuego, Juan Petrina, recuerda que van más de 45 días desde la partida del MV Hondius sin que se hayan detectado infecciones locales, aunque admite que la investigación sigue abierta y que aún no se ha podido determinar ni el momento ni el lugar del primer contagio en los pasajeros.

El Ministerio de Salud argentino, por su parte, ha informado de que desde junio de 2025 se han contabilizado más de un centenar de casos de hantavirus en el país, casi el doble que en el mismo periodo del año anterior. El repunte ha llevado a intensificar la vigilancia en áreas de riesgo y a reforzar las campañas sobre medidas de prevención, especialmente en zonas rurales donde el contacto con roedores es más habitual.

Seguimiento global, riesgos y percepción de la OMS

La Organización Mundial de la Salud ha asumido un papel central de coordinación, tanto en la evacuación del barco como en la comunicación de riesgos a los distintos países afectados. Durante una de sus ruedas de prensa, el director general Tedros Adhanom Ghebreyesus confirmó que cinco de los ocho casos sospechosos inicialmente identificados habían dado positivo, al tiempo que subrayó que el riesgo global para la salud pública se mantiene bajo.

Pese a este mensaje de relativa tranquilidad, la OMS no descarta que puedan aparecer nuevos casos vinculados al MV Hondius, sobre todo por el periodo de incubación prolongado del hantavirus y por el amplio número de pasajeros que desembarcaron en distintas escalas. Por ello, se ha instado a los países que recibieron viajeros del crucero a reforzar la vigilancia y el rastreo de contactos.

La enfermedad, que suele asociarse a transmisión desde roedores, solo en contadas ocasiones se ha relacionado con contagios entre personas. No obstante, la cepa Andes es una de las pocas variantes de hantavirus en las que se han descrito episodios de posible transmisión de humano a humano, lo que explica la prudencia de las autoridades a pesar de que, por ahora, la OMS considera muy baja la probabilidad de una diseminación sostenida.

El movimiento de los pasajeros ha obligado a países de prácticamente todos los continentes a tomar medidas. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y varias agencias estatales —como las de Georgia, Arizona y California— monitorizan a residentes que estuvieron a bordo del MV Hondius pero que, en su mayoría, permanecen asintomáticos.

En Singapur, dos residentes que formaron parte del pasaje del crucero se encuentran aislados y bajo observación, en espera de resultados de laboratorio. Uno de ellos presenta síntomas leves, como secreción nasal, mientras que el otro se mantiene sin manifestaciones clínicas. Las autoridades de la ciudad-Estado insisten en que el riesgo para la población general es bajo, pero mantienen un sistema de alertas activo.

Sudáfrica, por su parte, ha desplegado un amplio rastreo tras la muerte de una turista neerlandesa que había desembarcado en Santa Elena y voló posteriormente a Johannesburgo. El empeoramiento de su estado durante el vuelo y la posterior confirmación de hantavirus han llevado a identificar y supervisar a 62 contactos, incluidos pasajeros y personal del aeropuerto OR Tambo.

En este contexto, varios gobiernos y organismos sanitarios internacionales recuerdan la importancia de reforzar los protocolos en cruceros y rutas turísticas, especialmente en itinerarios que combinan zonas remotas, abundancia de fauna silvestre y escalas internacionales. La experiencia del MV Hondius se suma a otros episodios recientes que han puesto a prueba la preparación de la industria de los cruceros ante amenazas infecciosas.

La historia del brote de hantavirus en el crucero MV Hondius ilustra hasta qué punto un viaje de ocio puede convertirse en un desafío sanitario transfronterizo cuando se cruzan movilidad internacional, patógenos emergentes y largas cadenas de contactos. Con el barco ya amarrado y en proceso de descontaminación en Róterdam, los pasajeros repartidos por varios países bajo cuarentena y la investigación científica centrada en la cepa Andes en el cono sur, las próximas semanas serán clave para aclarar el origen del brote, confirmar la ausencia de nuevos contagios y extraer lecciones que ayuden a blindar futuros viajes marítimos frente a riesgos similares.