Devastadoras riadas en Nepal: más de 160 muertos y centenares de desaparecidos

Última actualización: agosto 30, 2026
  • Una avalancha de agua, hielo y rocas arrasa la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando al menos 160 fallecidos y cientos de desaparecidos.
  • La causa apunta a un deslizamiento de tierra y colapso glaciar, no a un terremoto como se especuló inicialmente.
  • Las autoridades alertan del riesgo de una segunda inundación por el bloqueo del río Lhende Khola.
  • Varios países, incluida España, buscan a sus ciudadanos entre los desaparecidos.

Riadas en Nepal causan devastación

La catástrofe que ha golpeado el distrito nepalí de Rasuwa, en la frontera con la región autónoma del Tíbet (China), ha dejado una estela de destrucción sin precedentes. La riada repentina, generada por una avalancha de hielo, agua y lodo, arrasó pueblos enteros, carreteras y centrales hidroeléctricas el pasado miércoles. Los últimos balances oficiales, aunque dispares, coinciden en que la cifra de muertos supera el centenar y los desaparecidos se cuentan por cientos.

El suceso ocurrió en la cuenca del río Bhote Koshi, un afluente del sistema fluvial Narayani-Gandaki, que atraviesa una de las zonas más vulnerables del Himalaya. La embajada de España en Nueva Delhi y el consulado honorario en Katmandú siguen de cerca la situación, mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores trabaja para localizar a posibles ciudadanos españoles afectados. Según fuentes oficiales, no hay constancia de españoles fallecidos, pero sí se investiga la desaparición de algunos nacionales que podrían encontrarse en la zona.

Una avalancha de consecuencias devastadoras

Los equipos de rescate trabajan sin descanso entre el lodo y los escombros para encontrar supervivientes. La violencia del torrente fue tal que los sismógrafos registraron una señal equivalente a un terremoto de magnitud 4,4, lo que inicialmente llevó a las autoridades a sospechar de un seísmo. Sin embargo, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y otras agencias internacionales han descartado esa hipótesis. Las imágenes por satélite apuntan a un deslizamiento de tierra que erosionó un glaciar y provocó el colapso de una gran masa de hielo y rocas, desencadenando la riada sobre el río Lhende Khola.

Testimonios de supervivientes recogidos por medios locales e internacionales describen escenas de pánico. Kalpana Malla, vecina del distrito de Nuwakot, relató a la BBC cómo la corriente se llevó a su familia sin que pudiera hacer nada. Otros afectados, como Keshav Prasad Baral, de 68 años, contaron que el lodo entró en su casa y arrastró a su esposa. Las infraestructuras han sufrido daños masivos: al menos 35 puentes para vehículos, 45 puentes colgantes y 40 kilómetros de carreteras han quedado destruidos, lo que dificulta enormemente las labores de evacuación y aprovisionamiento.

Zona afectada por las riadas en Nepal

Investigación sobre las causas

Aunque aún no hay una explicación definitiva, los científicos señalan que el calentamiento global está debilitando los glaciares del Himalaya, conocidos como el ‘tercer polo’ del planeta. El permafrost, capa de suelo congelado que mantiene unidas las laderas montañosas, se está descongelando a un ritmo acelerado, lo que aumenta el riesgo de deslizamientos y colapsos glaciares. Investigadores nepalíes han documentado que los glaciares de la región están perdiendo hielo al doble de velocidad desde principios del milenio, una tendencia que agrava la exposición a catástrofes naturales.

Esta misma zona ya sufrió inundaciones similares en el verano de 2024, cuando un lago glaciar se desbordó y causó nueve muertos. El río Lhende Khola se ha desbordado dos veces en los últimos 14 meses, lo que evidencia la fragilidad del ecosistema. Expertos del Centro Internacional para el Desarrollo Integral de Montañas, con sede en Katmandú, insisten en que la combinación de altas temperaturas y lluvias torrenciales está creando un cóctel peligroso en la región.

Rescate en las riadas de Nepal

Riesgo de nuevas inundaciones

Las autoridades nepalíes han lanzado una advertencia urgente: el río Lhende Khola sigue bloqueado en su curso superior y se ha formado un lago cuyo nivel de agua aumenta sin cesar. Existe un alto riesgo de que se produzca una segunda riada si el agua desborda esos límites naturales. China, que también ha movilizado a su ejército y helicópteros, ha suspendido temporalmente las operaciones de rescate en el paso de Gyirong para evitar nuevas víctimas entre los equipos de emergencia.

En Nepal, los agentes han pedido a la población que permanezca alejada de las zonas bajas y de los cauces fluviales. La alerta se extiende también a los estados indios de Bihar y Uttar Pradesh, donde los ríos que descienden del Himalaya podrían registrar crecidas peligrosas. Los equipos de rescate, con apoyo de helicópteros, tratan de evacuar a turistas y residentes aislados, mientras que la ONU y varias naciones han ofrecido ayuda humanitaria.

Personal de emergencia en las riadas de Nepal

Respuesta internacional y solidaridad

La comunidad internacional ha reaccionado con rapidez ante la magnitud del desastre. India, a través de su primer ministro Narendra Modi, ha ofrecido asistencia humanitaria y coordinación en los rescates. La Unión Europea, Reino Unido, Australia, Noruega y Suiza han emitido un comunicado conjunto alentando a los afectados a seguir las indicaciones de las autoridades locales y mostrando su disposición a colaborar. El Gobierno nepalí ha intensificado los operativos de búsqueda con más de 4.300 agentes desplegados en la zona, según informó el primer ministro Balendra Shah.

Entre los desaparecidos hay numerosos extranjeros, incluidos turistas indios que peregrinaban al monte Kailash, trabajadores surcoreanos de una planta hidroeléctrica y ciudadanos británicos, estadounidenses y australianos. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España ha confirmado que investiga la posible desaparición de cuatro españoles en la zona, aunque no se ha podido verificar su paradero. La solidaridad también se ha manifestado en el ámbito religioso: el Dalai Lama ha expresado sus condolencias y ha pedido medidas para prevenir futuros desastres.

La catástrofe ha puesto de manifiesto la necesidad urgente de sistemas de alerta temprana y de una mayor inversión en la adaptación al cambio climático. El Fondo Verde para el Clima ya anunció el año pasado financiación para mejorar la vigilancia en Nepal, pero los expertos advierten de que se necesita mucho más para proteger a las comunidades vulnerables que habitan estas montañas.

Vista aérea de la devastación en Nepal

La riada en Nepal ha dejado una profunda huella de dolor y una llamada de atención global. Más de 160 personas han perdido la vida y cientos siguen desaparecidas en una de las peores catástrofes naturales que ha sufrido el país en décadas. Las causas apuntan al deshielo acelerado de los glaciares y a la degradación del permafrost, fenómenos impulsados por el cambio climático. Mientras los equipos de rescate continúan su labor, la comunidad internacional se moviliza para ofrecer ayuda, y las autoridades trabajan para evitar una nueva tragedia por el bloqueo de los ríos. La lección es clara: la prevención y la cooperación internacional son más necesarias que nunca en un planeta cada vez más cálido.