El aceite de oliva recupera su trono en los hogares españoles mientras el sector mira al futuro con cautela

Última actualización: agosto 6, 2026
  • El consumo de aceite de oliva virgen extra en España creció un 33,9% en 2025, alcanzando su mayor cuota histórica del 43,35%.
  • La bajada de precios, de hasta un 43,7% en algunas categorías, ha sido el principal motor de la recuperación de la demanda.
  • La UE reconoce una nueva Denominación de Origen Protegida para aceites de Castellón y Valencia, y el Real Racing Club lanza su propio AOVE premium.
  • Los analistas advierten de una posible subida de precios en otoño de 2026 por la sequía y la reducción de producción en Europa.
aceite de oliva

El aceite de oliva ha vuelto a ser el rey de la cocina española. Después de varios años en los que la escalada de precios obligó a muchos hogares a buscar alternativas más económicas, los datos de consumo de 2025 confirman un cambio de tendencia rotundo. El virgen extra, el más apreciado y también el que más llegó a encarecerse, ha recuperado el terreno perdido y se ha convertido en la categoría que más crece dentro del sector oleícola. La clave de esta recuperación no es otra que el abaratamiento: el precio medio del AOVE cayó un 37,4% durante el pasado ejercicio, lo que ha devuelto a los consumidores a la que siempre fue su opción favorita.

Este resurgir no solo se nota en las estadísticas nacionales, sino también en iniciativas que unen tradición y deporte, como la reciente alianza del Real Racing Club con una cooperativa cordobesa para lanzar su propio aceite de oliva virgen extra de edición limitada. Mientras tanto, el sector mira con preocupación al cielo: la sequía y los incendios en los olivares europeos podrían volver a disparar los precios a partir del próximo otoño. Un escenario que mantiene en vilo a productores y consumidores por igual.

Aceite de oliva virgen extra en un hogar español

El virgen extra recupera el trono en la mesa

Los datos del Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, analizados por La Loma Market, dibujan un panorama muy claro: el aceite de oliva virgen extra cerró 2025 con el 43,35% del volumen total de aceite de oliva consumido en los hogares españoles, la mayor cuota histórica desde que existen registros. Este porcentaje supera incluso el anterior récord, que databa de 2022, cuando se situó en el 41,92%. El movimiento coincide con una caída del 37,4% en su precio medio, que pasó de los 7,96 euros por kilo a los 4,79 euros de media.

El consumo total de aceites de oliva alcanzó los 318,7 millones de kilos, un 20,4% más que el año anterior. Por categorías, el virgen extra creció un 33,9% hasta los 138,2 millones de kilos, el virgen un 19,5% hasta los 37,3 millones, y el aceite de oliva convencional, esa mezcla de refinado y virgen, un 9,9% hasta los 143,3 millones. El resultado es un vuelco en el reparto del mercado: el aceite de oliva convencional cae al 44,96%, su mínimo histórico, después de rondar el 50% durante una década. Los vírgenes y vírgenes extra suman ya el 55,04%, otro máximo.

La lectura que hacen los expertos es de pura elasticidad de la demanda. El aceite de oliva convencional fue el que más se abarató, un 43,7%, y sin embargo fue el que menos creció. Cuando el diferencial de precio entre categorías se estrecha, el consumidor recupera el escalón de calidad que había abandonado durante los años de crisis. Es decir, la gente no ha dejado de querer el buen aceite, solo esperaba a que volviera a ser accesible.

Botellas de aceite de oliva en supermercado

El orujo y el girasol pierden fuelle

La recuperación del virgen extra ha tenido un efecto colateral claro: el aceite de orujo de oliva, que durante los años de precios disparados se convirtió en el refugio de muchos bolsillos, ha sufrido un desplome sin precedentes. Pasó de 13,5 a 5,4 millones de kilos, un 60,3% menos, y su gasto cayó un 68,3%. Venía de duplicar su consumo en 2023 y de seguir creciendo en 2024, hasta convertirse en el indicador más visible de la sustitución por precio. En cuanto el virgen extra volvió a resultar asequible, el trasvase se deshizo en un solo ejercicio.

El girasol tampoco ha salido bien parado. Perdió 4,9 puntos de cuota hasta el 29,79%, con un retroceso de volumen del 8,7%. Fue, de hecho, el único aceite que subió de precio en 2025. En conjunto, los aceites de oliva recuperan 7,5 puntos de cuota dentro de las grasas vegetales, hasta el 64,07%. Calculado sobre el mercado de aceites, sin margarina, la cuota asciende al 66,75%. O lo que es más: dos de cada tres litros de aceite que se compran en España son ya de oliva.

El informe del Ministerio, presentado por el ministro Luis Planas, sitúa el consumo medio en 6,81 litros por habitante y año para el conjunto de los aceites de oliva, y en 2,95 litros para el virgen extra. Andalucía, como no podía ser de otra manera, lidera el consumo con 3,8 litros de AOVE por persona y año, un 31% más que la media nacional, y concentra el 23,8% de todo el volumen nacional de esta categoría, pese a representar aproximadamente el 17,5% de la población española.

Olivar andaluz con aceitunas

La distribución y los formatos también cambian

La gran distribución sigue siendo el canal predominante para la compra de aceite. Los supermercados concentran el 58,1% del volumen vendido, mientras que los hipermercados representan el 28,7%. Entre ambos formatos reúnen más del 86% de las compras realizadas por los hogares, donde también se observa el avance imparable de los platos preparados en la cesta de la compra. Frente a este dominio, la tienda tradicional apenas representa el 1,1% del volumen y registra una caída del 7,5%. Internet, por su parte, movió 12,0 millones de kilos, el 3,77% del total, con una cuota estable en el entorno del 3,5-4% desde 2020, aunque llegó al 5,58% de los hogares. Eso sí, comprar por internet sale más caro: el aceite adquirido online se pagó a 5,23 euros el kilo frente a los 4,79 de media, y el virgen extra en línea a 6,04 frente a 5,50.

En cuanto a los formatos, el de cinco litros creció un 33,3% y representa ya el 41,3% de todo el aceite comprado en España, con presencia en el 46,7% de los hogares. El formato de un litro, en cambio, retrocedió un 5,4%. Hay también un dato sociológico interesante: un hogar cuyo responsable de compra supera los 65 años consume 12,99 kilos de aceite de oliva por persona y año, mientras que uno de menos de 35 años apenas llega a los 2,74. En virgen extra, la diferencia es de 5,53 frente a 1,18. Sin embargo, en aceite ecológico la relación se invierte: los menores de 35 años registran una penetración del 18,3%, más del doble de la media española.

Aceite de oliva en formato de cinco litros

Nuevos reconocimientos y apuestas de futuro

Mientras el consumo se recupera, el sector no deja de sumar reconocimientos. La Unión Europea ha publicado en su Diario Oficial el reglamento por el que se inscribe la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite de las Sierras Espadán y Calderona en el registro comunitario. Esta nueva DOP comprende aceite de oliva virgen extra y virgen elaborado principalmente con la variedad autóctona serrana de Espadán, junto con otras variedades minoritarias como villalonga, canetera, morruda y arbequina. Se trata de un aceite reconocido por su elevada calidad y por un perfil sensorial singular: sabor dulce y suave, con un marcado carácter afrutado y notas de almendra verde y hierba fresca. La zona de producción se sitúa en el entorno de los parques naturales de la Sierra de Espadán y la Sierra Calderona e incluye 28 municipios de las provincias de Castellón y Valencia. Con esta nueva inscripción, España alcanza las 399 figuras de calidad diferenciada reconocidas por la UE.

En el terreno de la innovación, la marca Coosur Squizz, de Acesur, ha ampliado su catálogo con Squizz Picante, un nuevo condimento elaborado a base de aceite de oliva virgen extra, aroma de guindilla y pimiento verde. El lanzamiento mantiene el formato antigoteo con envase dosificador, una de las señas de identidad de la marca, y busca ampliar las ocasiones de uso del AOVE más allá de los usos tradicionales. Una apuesta por la diferenciación en un mercado cada vez más competitivo.

Aceite de oliva con diseño moderno

El deporte también se apunta al AOVE

El Real Racing Club presentó recientemente su nuevo Aceite de Oliva Virgen Extra, un producto premium elaborado por la cooperativa cordobesa Nuestra Señora de la Consolación bajo la marca El Henazar, amparada por la Denominación de Origen Baena. La puesta de largo, realizada en los Campos de Sport con la presencia de Julián Luque y Pablo Ruiz, director Financiero y de Marketing respectivamente, sirvió para dar a conocer una colaboración que une tradición, calidad, alimentación saludable y deporte. El producto oficial racinguista es un AOVE Hojiblanco Selección Temprana, elaborado a partir de aceitunas recolectadas en envero y sometidas a un exhaustivo control en todo el proceso productivo. Se presenta en una botella blanca de diseño elegante, personalizada con el escudo del club, y forma parte de una serie limitada de 113 botellas en homenaje al 113 aniversario de la entidad, que se conmemora el 23 de febrero. Como parte del lanzamiento, se anunció el sorteo de 10 unidades entre los abonados y simpatizantes racinguistas del curso 2025/26.

Fernando Ruiz Cubero, gerente de la almazara, destacó que “este AOVE es el resultado de cuidar cada detalle, desde el árbol hasta la botella”, y subrayó el orgullo de que un producto certificado por la D.O. Baena y con alto contenido en polifenoles se asocie a un club histórico como el Racing. Por su parte, el presidente del club, Manolo Higuera, señaló que “este aceite representa muy bien lo que queremos construir como club: productos con alma, de máxima calidad, que conecten con nuestra gente”. Una iniciativa que se enmarca en la estrategia de la entidad de desarrollar productos oficiales que refuercen la marca desde la autenticidad.

Botella de aceite de oliva con escudo deportivo

La sombra de la sequía planea sobre los precios

Pero no todo son buenas noticias. Los analistas apuntan a una potencial subida de precios a la vuelta del verano. El motivo es la reducción en la producción de aceite ante los problemas experimentados por los olivares de toda Europa. La sequía, los incendios y el abandono de vastas regiones de campo aparecen como males endémicos que ahora parecen pivotar sobre el futuro inmediato del precio del aceite, especialmente del virgen extra. El problema toca de lleno a España, como gran productor mundial, pero también a países como Francia, Italia, Grecia o Portugal, y a mercados netamente importadores como Reino Unido.

Sarah Vachon, responsable del grupo oleícola Citizens of Soil, advierte en The Guardian de que “debemos esperar que los precios suban en otoño, ya que habrá menos fruta comestible para hacer aceite de oliva”. Por su parte, Walter Zanre, director de la filial británica de Filippo Berio, señala que la clave está en España: “la combinación de la pérdida de fruta provocada por la sequía y una cosecha más temprana” obligarán a hacer un seguimiento exhaustivo durante las próximas semanas, ya que estos dos factores tienen el potencial de influir significativamente en los volúmenes de producción y en los precios de mercado de cara a la temporada 2026-2027.

Olivos en un campo con aspecto seco

El sector oleícola español vive, por tanto, un momento de luces y sombras. Por un lado, la recuperación del consumo y el reconocimiento de nuevas denominaciones de origen demuestran la fortaleza de un producto que es seña de identidad del país. Por otro, la amenaza de la sequía y la posible subida de precios en los próximos meses mantienen la incertidumbre. Lo que parece claro es que el aceite de oliva, y especialmente el virgen extra, ha vuelto a ocupar el lugar que le corresponde en la cesta de la compra de los españoles, y que la industria no deja de innovar para adaptarse a los nuevos tiempos. La combinación de calidad, tradición y modernidad seguirá siendo la mejor receta para que el oro líquido mantenga su reinado en las cocinas de medio mundo.