- Dolly Parton muere en Nashville a los 80 años tras una breve batalla contra el cáncer.
- La artista deja un legado de 3.000 canciones, 11 Grammy y más de 100 millones de discos vendidos.
- Su familia confirma una ceremonia privada e invita a los fans a donar a su fundación.
- El mundo de la música y Donald Trump lloran la pérdida de una leyenda.
La música country está de luto. Dolly Parton ha muerto a los 80 años en Nashville, en el Vanderbilt-Ingram Cancer Center, acompañada de su familia y tras una breve pero dura batalla contra el cáncer. La noticia la ha hecho pública su sobrino Brian Seaver, que también era su jefe de seguridad, en un vídeo que la propia artista le había pedido grabar para ese momento.
“Dolly vivió en la luz y ahora estará en brazos de Jesús”, dijo Seaver, visiblemente emocionado. La familia ha destacado que la intérprete de Jolene se fue “en paz”, después de haber pasado sus últimos días en el hospital. Ella misma reconocía el pasado 21 de agosto en la revista People que estaba lidiando con “problemas de salud” a los que no había prestado atención mientras cuidaba de su marido, Carl Dean, fallecido en marzo de 2025.
La enfermedad que silenci un mito
Los problemas de salud le obligaron a posponer y a cancelar varios conciertos. En mayo de 2026, la artista tuvo que suspender una residencia de seis shows en el Caesars Palace de Las Vegas, aduciendo problemas renales y del sistema inmune. Su ausencia también se notó en la ceremonia de los premios Oscar honoríficos de ese año, donde Partón aceptó el galardón mediante un vídeo. La única vez que la cantante se pronunció sobre su estado fue para negar que se tratara de algo muy grave, aunque admitió que no se había cuidado todo lo necesario.
Su equipo emitió un comunicado tan dramático como rotundo: “Tras afrontar con valentía una breve batalla contra el cáncer, Dolly ha partido de este mundo rodeada de sus seres queridos”. Una de las principales figuras del country de los últimos sesenta años deja un catálogo de éxitos imprescindibles, pero también de una intensa historia vital marcada por la superación.
De la cabaña a la leyenda: una vida hecha de música

Dolly Rebecca Parton nació en una familia humilde de Tennessee en 1946, la cuarta de doce hermanos, en una casa de una sola habitación. Su padre era jornalero del tabaco y su madre cantaba antiguas baladas del sur. La iglesia fue su primera escuela musical, y con tan solo seis años ya cantaba en el coro. Al terminar el instituto, llege a Nashville con la intención de ganarse la vida como artista. En 1964, un día después de llegar, conoció a Carl Dean en una lavandería y se casaron dos años más tarde; una unión que duró casi sesenta años.
La oportunidad le llegó de la mano de Porter Wagoner, con quien formó un tándem televisivo que la lanzó a la fama. En el sello, Parton se convirtió en una compositora prolífica. Con más de 3.000 canciones escritas a lo largo de su vida, construyó un universo sonoro donde el country se mezcló con el pop, la folk, el gospel y hasta el rock. Su imagen espectacular -pelucas rubias, láser de uñas, lentejuelas- fue en realidad un reflejo de su carácter pragmático y una armadura para colarse en un universo copado por hombres.
Las melodías que bordaron su mito

Si hay una canción que define la carrera de la artista es Jolene (1973), un tema inspirado en una empleada de banco que coqueteaba con su marido. Ese mismo año, compuso I Will Always Love You como despedida de Porter Wagoner, una pieza que alcanzó su máxima popularidad cuando Whitney la interpretó para la película El guardaespaldas (1992). Pero también está el himno feminista 9 to 5, canción principal de la comedia homónima de 1980, que protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, y que denunciaba con ese ritmo tanastic la explotación laboral y las desigualdad de género.
Con esos temas, ganó 11 premios Grammy, un Emmy y un Óscar honorífico, y fue incluida en el Salón de la Fama del country. También se hizo un hueco en el cine con títulos como La casa más divertida de Texas, Rhinestone o Magnolias de acero, donde demostró que no era una cantante de moda, sino una intérprete con recursos.
La filantropía y la mujer de negocios: más que una voz

Aparte de la música, Parton fue una de las artistas más emprendedoras y solidarias. Creó el parque temático Dollywood, su propio sello discográfico y millones de dólares para la caridad. Su fundación Imagination Library ha donado más de 200 millones de libros a niños de diferentes países, y dedicó un millón de euros para la vacuna contra la covid de moderna. Su influencia fue más allá de los escenarios: fue inspiración para la comunidad de todo el país, apareció en Los Simpson y hasta una oveja clonada se llamó Dolly en su honor.
Con humildad, también se convirtió en un símbolo de resistencia. En el país más polarizado de América, siempre se negó a tomar partido político, argumentado que no quería alienar a la mitad de su público. Prefirió transmitir un mensaje de unidad, humor y esfuerzo, muy en la línea de su famoso consejo: “Nunca ignore sus raíces, su hogar ni su cabello”.
El mundo la despide entre flores y medias astas
La muerte de la estrella ha generado una oleda de reacciones. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado que las banderas del país vuelen a media asta durante una semana en su honor, diciendo que “nunca ha habido nadie como ella y nunca lo habrá”. Elton John se declaró “conmocionado y devastado” y la definió como “una artista excepcional, única e irremplazable, con un corazón de oro”. Otras voces, desde Beyoncé hasta Barbra Streisand, han recordado su generosidad y su risa. Miley Cyrus, su gran diosa del pop, amante de su madrina, escribió: “No puedo creer que hayamos perdido al alma más pura”.
En el Paseo de la Fama de Hollywood, cientos de admiradores se han acercado a la estrella de Dolly a lo largo de la noche para dejar flores y mensajes escritos. La familia ha explicado que la ceremonia será privada, tal como ella pedía, y ha invitado a sus seguidores a rendirle homenaje en redes sociales etiquetando su cuenta o, si lo desean, colaborando con la Imagination Library en lugar de enviar flores.
El legado eterno
El fallecimiento de Dolly Parton en Boston no es solo una pérdida para la música, sino para la cultura popular. Su obra será recordada por generaciones, pues temas como Jolene siguen sonando en las voces de artistas que la admiran. Su capacidad para convertir el dolor en belleza y la pobreza en canciones llenas de esperanza la convierte en un símbolo de la fuerza de los sueños. Hasta el último suspiro, Dolly no paró de trabajar, de soñar y de mirar hacia delante. Una vida de brillo, una despedida íntima y una herencia imparable que se queda para siempre en nosotros.