- España sufre un verano de récord con temperaturas extremas, olas de calor y miles de muertes atribuibles al calor.
- Los incendios forestales han arrasado más de 250.000 hectáreas, con evacuaciones masivas y emergencia nacional.
- La sequía afecta a amplias zonas, especialmente en el norte, con pueblos que necesitan camiones cisterna.
- El fenómeno de El Niño podría agravar la situación, mientras se impulsan medidas de adaptación como el foro ADAPT AKTION Euskadi 2050.
Este verano, España está viviendo en carne propia los efectos del cambio climático. Las temperaturas han batido récords, los incendios han arrasado miles de hectáreas y la sequía aprieta en zonas donde nunca antes había sido un problema. No es una racha de mala suerte: es la nueva realidad de un planeta que se calienta.
Los datos son contundentes. Junio y julio han sido los más calurosos de la historia, con olas de calor que han dejado más de 4.200 muertes atribuibles a las altas temperaturas. Y la situación no parece mejorar: los expertos advierten de que fenómenos como El Niño podrían empeorar el panorama en los próximos meses.
Calor extremo: un verano de récord
El termómetro no da tregua. Junio de 2026 fue el tercero más caluroso registrado en España, con una media 3,2 grados por encima del promedio histórico. Julio fue aún peor: el más cálido desde que hay datos, superando los récords de 2022 y 2025. En 35 provincias, este año está siendo el peor de su historia en cuanto a calor.
Las olas de calor se han sucedido sin descanso. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha declarado cuatro episodios de este tipo, uno de ellos calificado como «histórico» a finales de junio. El calor extremo es una de las mayores amenazas para la salud, especialmente para mayores, niños y trabajadores al aire libre, según advierten los informes científicos y los datos sobre una ola de calor histórica en Europa.
Incendios forestales: la nueva normalidad
El calor y la falta de agua han creado el caldo de cultivo perfecto para el fuego. Más de 250.000 hectáreas han sido arrasadas por los incendios hasta mediados de agosto, según el Ministerio de Transición Ecológica. Es el segundo año consecutivo que se supera esa cifra, y el incendio de Burgohondo (Ávila) ya es el más destructivo de la historia de España.
Las llamas han obligado a evacuar a más de 90.000 personas, y en algunos casos se ha llegado a declarar la emergencia nacional. Los expertos insisten en que estos incendios ya no son un problema forestal, sino de protección civil, porque afectan a pueblos enteros y ponen en riesgo vidas humanas, afectando gravemente a la biodiversidad española.

Sequía y escasez de agua
La falta de lluvias está llevando al límite a muchas regiones, especialmente en el norte. En Galicia, tres de cada cuatro ayuntamientos están en alerta o prealerta por falta de agua, y decenas de pueblos en Asturias, La Rioja o Mallorca tienen problemas para el suministro. Los camiones cisterna se han convertido en una imagen habitual en Castilla y León, Aragón o el Principado.
Los ganaderos de Cantabria, Euskadi, La Rioja o Navarra piden ayuda porque los pastos no han crecido. La sequía no es un castigo divino, sino el resultado de gestionar el agua como si fuera un recurso infinito, denuncian organizaciones ecologistas como Greenpeace en el marco de los retos del recurso hídrico global.

El Niño y el calentamiento del mar
Mientras tanto, los océanos también están dando señales de alarma. El Mediterráneo ha registrado temperaturas hasta ocho grados por encima de la media, y los científicos advierten de que el Mediterráneo se calienta al doble de la media global, mientras El Niño podría convertirse en un «Súper Niño» con un 90% de probabilidades, según la NOAA. Esto podría traer inviernos más cálidos y borrascas más activas en España.
El Niño ya ha causado estragos en otras partes del mundo, y en España podría aumentar las temperaturas y alterar las precipitaciones. Los expertos del Barcelona Supercomputing Center señalan que el Niño se fortalece y está en un estado «muy saludable» y podría superar a los eventos de 1997-98 y 2015-16, con efectos notables en el Mediterráneo occidental.

Adaptación y medidas para el futuro
Ante este panorama, las instituciones están tomando cartas en el asunto. El foro ADAPT AKTION Euskadi 2050, que se celebrará en Bilbao en noviembre, reunirá a expertos para compartir soluciones de adaptación al cambio climático. Es el cierre del proyecto LIFE IP Urban Klima 2050, que ha impulsado 40 acciones en Euskadi con una inversión de 20 millones de euros.
La adaptación es clave, pero también lo es la mitigación. Los científicos insisten en que reducir las emisiones de CO2 es urgente para frenar los impactos más graves. Mientras tanto, la acuicultura, la agricultura y la salud pública tendrán que ir adaptándose a una nueva realidad que ya está aquí.
España está en la primera línea del cambio climático. El calor extremo, los incendios y la sequía son la punta del iceberg de un problema global que exige respuestas urgentes. La ciencia lo advierte, los datos lo confirman y la ciudadanía lo sufre. La adaptación es necesaria, pero la mitigación es imprescindible para evitar que estos fenómenos se conviertan en la norma.

