- 15 voluntarios de España y México participan en las excavaciones del Alcazarejo.
- El diputado Paco Reyes visita los trabajos y resalta el valor patrimonial.
- Los fondos EDIL permitirán una intervención mayor en el castillo.
- Más de 200 estudiantes han pasado por los nueve campos de voluntariado.
La localidad jienense de Bedmar vive estos días una nueva edición de su cita estival con la arqueología. Hasta el 28 de agosto, el Castillo Nuevo de Bedmar acoge el IX Campo de Voluntariado de Arqueología, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento y coordinada por el Centro Paleomágina. Durante dos semanas, un equipo de 15 voluntarios, llegados desde distintos puntos de España y también de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, trabaja en las excavaciones bajo la dirección de la arqueóloga Ana Isabel Martínez.
La diputación provincial, la Caja Rural de Jaén y la Universidad Internacional de Andalucía colaboran en estos trabajos, que en esta edición se centran en la zona del Alcazarejo. Allí, los arqueólogos buscan sacar a la luz varias estancias que están colmatadas por derrumbes, con el objetivo de recuperar espacios que sirvan de base para futuras restauraciones y para la puesta en valor de esta fortaleza del siglo XV.
Una visita institucional para respaldar los trabajos
El diputado provincial Francisco Reyes, más conocido como Paco Reyes, se acercó hasta el castillo para conocer de primera mano el desarrollo de las excavaciones. Lo hizo acompañado del alcalde de Bedmar, Enrique Carreras, y del director del Centro Paleomágina, Marcos Antonio Bernal, que ejerce también como director del campo de voluntariado. Durante el recorrido, Reyes destacó que estas actividades consolidan a Bedmar como un referente arqueológico en la provincia durante el verano, y subrayó que “permiten poner en valor esta importante fortaleza y conocer nuevos datos que nos ayuden a seguir profundizando en la historia del municipio, de la comarca y de todo nuestro territorio”.
El diputado quiso reconocer el esfuerzo del equipo que trabaja en el yacimiento, un grupo que a lo largo de nueve ediciones ha ido avanzando en el conocimiento y la recuperación del Castillo de Bedmar, una joya patrimonial del siglo XV. En su intervención, también puso de relieve que el campo de voluntariado “combina investigación, conservación y divulgación del patrimonio”, al tiempo que ofrece a los jóvenes la oportunidad de contribuir directamente a la recuperación de un recurso de especial relevancia para Sierra Mágina.
Los trabajos se centran en el Alcazarejo
Este año, las labores se han centrado en el Alcazarejo, un sector del castillo donde se han localizado diferentes estancias que están rellenas de escombros y derrumbes. El objetivo no es solo obtener información histórica, sino también recuperar progresivamente espacios que puedan ser consolidados y puestos en valor en el futuro. Según explicó Marcos Antonio Bernal, la estrategia que se sigue desde 2018 consiste en ir actuando de forma gradual, para no poner en peligro la estructura ni perder datos arqueológicos.
Los voluntarios están trabajando en un área de 13 metros por 4, donde se cree que hay al menos cuatro habitaciones. Ya han aparecido restos de cerámica de los siglos XV y XVI, así como fragmentos de yeserías decoradas con motivos vegetales y heráldicos, que evidencian la etapa palaciega del castillo, cuando perteneció a la familia De la Cueva. En campañas anteriores se encontraron la Cruz de Santiago y la Concha Peregrina, lo que confirma la vinculación del edificio con la Orden de Santiago.
Futuras inversiones con fondos EDIL
Durante la visita, Paco Reyes también se refirió a los fondos EDIL, gestionados por la Diputación de Jaén, que destinarán más de 1,4 millones de euros a una intervención de mayor calado en el castillo. Este proyecto, ya aprobado por Europa, permitirá recuperar el acceso original a la fortaleza, que conectaría con la plaza de Vaciajarros y la antigua carrera de Bedmar. El diputado explicó que estos fondos europeos son una oportunidad histórica para los pequeños municipios, gracias a la sensibilidad del Gobierno de España al permitir que las diputaciones accedieran a estas convocatorias.
El alcalde, Enrique Carreras, mostró su satisfacción por este respaldo económico y recordó que el Ayuntamiento lleva años trabajando en la puesta en valor del castillo, con un proyecto redactado incluso antes de que se anunciaran los fondos. Según Carreras, la intervención no solo permitirá hacer visitable el recinto, sino también crear un centro cultural que refleje la historia de la fortaleza. Además, destacó que esta actuación se suma a otras iniciativas como la musealización del Centro Paleomágina, la vía ferrata de la Serrezuela o el parking de caravanas, que están dinamizando el municipio.
Un castillo con historia y proyección turística
El Castillo de Bedmar, levantado por la Orden de Santiago en el siglo XV y convertido en palacio en el XVI, es uno de los pocos de la provincia que conserva un foso natural. Su ubicación privilegiada, sobre la Serrezuela, ofrece unas vistas impresionantes de Sierra Mágina y del valle del Guadalquivir, lo que lo convierte en un mirador excepcional. Bernal insistió en que el potencial turístico es enorme, y que cada campaña arqueológica atrae a visitantes que se acercan al pueblo para ver de cerca los trabajos.
Desde que comenzaron los campos de voluntariado, más de 200 estudiantes han pasado por el castillo, muchos de ellos procedentes de México gracias al acuerdo con la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Esta colaboración internacional es uno de los aspectos más valorados, ya que permite intercambiar técnicas y experiencias. Para Bernal, el castillo es “un proyecto interminable”, pero con una base sólida: “Ahora mismo hay que consolidar el perímetro y recuperar el acceso original, y luego seguirán más fases”. El arqueólogo calcula que harán falta al menos otros dos millones de euros para concluir la restauración por completo.
La visita institucional coincidió con el paso de varias familias que se acercaron al castillo para curiosear, a pesar de que aún no es visitable de forma oficial. El alcalde valoró este interés: “La gente viene a ver las vistas, y eso es un plus para el turismo local”. Con la futura intervención, se espera que el castillo se integre plenamente en el casco urbano, y que los bedmareños puedan disfrutar por fin de un espacio que forma parte de su identidad.
La novena edición del campo de voluntariado finalizará el 28 de agosto, pero el trabajo en el castillo no se detendrá. Los hallazgos de este año servirán para ajustar el proyecto arquitectónico de los fondos EDIL, que deberá estar ejecutado en un plazo de tres años. Mientras tanto, el equipo arqueológico seguirá investigando y formando a nuevas generaciones, con la esperanza de que el Castillo de Bedmar recupere todo su esplendor y se convierta en un referente patrimonial no solo para Jaén, sino para toda Andalucía.


