El decágono de Saturno: un nuevo misterio geométrico en el polo sur

Última actualización: septiembre 5, 2026
  • Un equipo internacional liderado por la Universidad del País Vasco descubre una estructura decagonal en el polo sur de Saturno.
  • El fenómeno, detectado con el telescopio Hubble, se formó recientemente y podría ser transitorio.
  • La colaboración con astrónomos aficionados y el VLT ha sido clave para confirmar el hallazgo.
  • El decágono se suma al famoso hexágono del norte, pero con diferencias dinámicas notables.

Imagen de Saturno con el decágono en el polo sur

La atmósfera de Saturno ha vuelto a sorprender a la comunidad científica. Un equipo internacional, capitaneado por el catedrático Agustín Sánchez-Lavega de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), ha identificado una gigantesca onda con forma de decágono rodeando el polo sur del planeta. El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, se apoya en imágenes del telescopio espacial Hubble y en una red de observaciones terrestres que incluye a astrónomos aficionados.

Hasta ahora, el famoso hexágono del polo norte, descubierto por las sondas Voyager en los años 80, parecía una rareza única en el sistema solar. Sin embargo, las nuevas observaciones demuestran que Saturno puede generar estructuras poligonales en ambos hemisferios, aunque con comportamientos muy distintos. El decágono, además, es mucho más joven y dinámico que su homólogo septentrional.

Un hallazgo inesperado tras décadas de búsqueda

La historia de este descubrimiento comienza en 2023, cuando el hemisferio sur de Saturno volvió a ser visible desde la Tierra tras años de inclinación desfavorable. Las primeras imágenes del Hubble, dentro del programa OPAL, mostraron una tenue ondulación en la región polar sur. A lo largo de 2024 y 2025, tanto el propio telescopio espacial como observatorios terrestres confirmaron que se trataba de una estructura de diez lados bien definida.

Comparativa entre el hexágono y el decágono de Saturno

Lo más llamativo es que la misión Cassini, que orbitó Saturno entre 2004 y 2017, no detectó nada similar. Los investigadores creen que el decágono se formó entre 2017 y 2023, cuando el polo sur estaba oculto. Esto lo convierte en un fenómeno reciente y en plena evolución, algo que no se había podido estudiar antes con tanta precisión.

Características del decágono: tamaño, velocidad y oscilación

El decágono tiene un diámetro de aproximadamente 167.820 kilómetros, y cada uno de sus lados supera los 16.700 kilómetros, más que el diámetro de la Tierra. Se encuentra inmerso en una corriente en chorro que circula hacia el este a unos 400 kilómetros por hora, pero el patrón poligonal en su conjunto se desplaza lentamente, a solo 10 kilómetros por hora respecto a la rotación del planeta.

Además, los vértices del decágono oscilan con un período de unos 32 días, un movimiento que no se ha observado en el hexágono norte. Esta oscilación sugiere que la estructura es más compleja y menos estable de lo que se pensaba. Las observaciones en infrarrojo realizadas con el Very Large Telescope (VLT) de ESO han permitido medir los vientos en diferentes alturas, revelando cambios en su velocidad con la altura.

Diferencias con el hexágono: estabilidad frente a transitoriedad

El hexágono del polo norte lleva más de 40 años visible y se ha mantenido asombrosamente estable. Por el contrario, el decágono del sur muestra variaciones de brillo y contraste entre sus vértices, lo que indica que todavía se está desarrollando. Mientras que el hexágono parece una estructura arraigada en las capas profundas de la atmósfera, el decágono podría ser un fenómeno más superficial y temporal.

Los científicos no descartan que el decágono acabe desapareciendo o, por el contrario, se consolide como una formación duradera. La evolución de esta onda atmosférica ofrecerá pistas clave sobre la meteorología de los gigantes gaseosos. Además, su existencia plantea interrogantes sobre por qué solo Saturno produce este tipo de polígonos, mientras que Júpiter muestra estructuras de cinco y ocho lados en sus ciclones polares.

Colaboración ciudadana y futuras investigaciones

Un aspecto destacado del estudio es la participación de astrónomos aficionados, que con sus telescopios particulares ayudaron a seguir la evolución del decágono a lo largo de 2025. Sus imágenes, recopiladas en el Laboratorio Virtual de Observación Planetaria (PVOL), fueron fundamentales para confirmar la realidad del fenómeno y medir su movimiento con precisión.

El equipo de Sánchez-Lavega ya ha solicitado más tiempo de observación con el Hubble y el telescopio James Webb para los próximos años. También planean desarrollar modelos tridimensionales que reproduzcan la dinámica de la atmósfera de Saturno. El objetivo es determinar si el decágono se estabilizará o se romperá, y comprender el mecanismo que da lugar a estas ondas poligonales.

Por ahora, Saturno sigue siendo un laboratorio natural único para estudiar fenómenos atmosféricos a escala planetaria. La aparición de este decágono, tan solo unos años después de que el hemisferio sur quedara a la vista, demuestra que el planeta anillado aún guarda sorpresas. Los próximos años serán cruciales para desentrañar si esta figura geométrica se convierte en un nuevo clásico o en un capítulo pasajero de la meteorología planetaria.