España reduce el consumo de antibióticos y se acerca a los objetivos europeos

Última actualización: julio 31, 2026
  • El consumo de antibióticos en España cayó un 5,1% en 2025, hasta 22,94 DHD, recuperando la tendencia previa a la pandemia.
  • La reducción se debe principalmente al menor uso de penicilinas, y mejora la calidad de la prescripción según la clasificación AWaRe de la OMS.
  • España aún debe reducir un 21% más para alcanzar la meta europea de 18,20 DHD en 2030.
  • Programas como los PROA y las campañas de sensibilización impulsan el descenso, clave para frenar las resistencias bacterianas.

Consumo de antibióticos en España

Los últimos datos publicados por el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), coordinado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), confirman que el consumo de antibióticos en España ha vuelto a bajar durante 2025. En concreto, se ha reducido un 5,1% respecto al año anterior, situándose en 22,94 dosis diarias definidas por cada 1.000 habitantes y día (DHD). Esta cifra contrasta con las 24,26 DHD registradas en 2024 y supone recuperar la senda descendente que se había interrumpido tras la pandemia de COVID-19.

El descenso no es una casualidad. Desde 2015, año en que se alcanzó el pico histórico de consumo con 28,20 DHD, la caída acumulada es del 18,8%. Además, el nivel actual se sitúa un 8,4% por debajo del de 2019, el último ejercicio antes de la crisis sanitaria. Aunque la tendencia es positiva, desde la AEMPS recuerdan que todavía queda camino por recorrer para cumplir con el objetivo marcado por la Unión Europea de 18,20 DHD para 2030, lo que implica una reducción adicional de aproximadamente el 21%.

¿Qué antibióticos se usan menos?

La mayor parte del ahorro en consumo viene de la mano de las penicilinas, el grupo de antibióticos más recetado en España y que representa más de la mitad del total. También han bajado los macrólidos, las quinolonas y otros betalactámicos, mientras que se han registrado ligeros aumentos en sulfonamidas, trimetoprima y aminoglucósidos. La atención primaria sigue siendo el ámbito que concentra la mayor parte del consumo, mientras que en los hospitales el uso se mantiene más estable a lo largo de los años.

Uso prudente de antibióticos

Mejora en la calidad de la prescripción

No solo se ha reducido la cantidad, sino que también ha mejorado el tipo de antibióticos que se recetan. Según la clasificación AWaRe de la Organización Mundial de la Salud, el uso de antibióticos del grupo Access, recomendados como primera opción para infecciones comunes, ha subido un 1,6%. Por el contrario, los del grupo Watch, que requieren más precaución por su mayor riesgo de generar resistencias, han caído un 2,8%. Esta evolución acerca a España al objetivo europeo de que al menos el 65% del consumo corresponda a antibióticos de acceso.

En el ámbito hospitalario también se observan avances: la proporción de antibióticos de amplio espectro ha disminuido 1,2 puntos porcentuales, aunque en atención primaria ha subido ligeramente 0,2 puntos, un dato que habrá que vigilar. La tendencia general refleja una prescripción más alineada con las recomendaciones de uso prudente, según destacan desde el PRAN.

Factores que explican el descenso

Detrás de esta mejora hay un conjunto de actuaciones coordinadas. La consolidación de los Programas de Optimización del Uso de los Antibióticos (PROA), el refuerzo de las iniciativas de seguridad del paciente impulsadas por la Dirección General de Salud Pública, la Guía Terapéutica Antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud y las campañas de sensibilización dirigidas tanto a profesionales sanitarios como a la ciudadanía han sido clave. La reducción sostenida del consumo contribuye directamente a frenar la aparición y diseminación de bacterias resistentes, una de las mayores amenazas sanitarias a escala mundial.

Desde el Colegio de Veterinarios de Alicante (Icoval) han valorado positivamente estos datos, subrayando que la lucha contra las resistencias antimicrobianas requiere un enfoque One Health que integre la salud humana, la sanidad animal y el medio ambiente. La profesión veterinaria desempeña un papel esencial en la prevención de enfermedades y la prescripción responsable, lo que contribuye a reducir la necesidad de tratamientos antibióticos y a preservar su eficacia para el futuro.

Los datos de 2025 confirman que las políticas de uso prudente están dando resultados, pero también recuerdan que es necesario mantener el esfuerzo para alcanzar los objetivos marcados por la Unión Europea. La implicación de todos los sectores y el fortalecimiento del enfoque One Health seguirán siendo determinantes para proteger la salud de las personas, los animales y el medio ambiente frente a una de las mayores crisis sanitarias de nuestro tiempo.