- Bangkok acogerá el estreno de Eurovisión Asia el sábado 14 de noviembre con una única gala televisada.
- Diez países de la región Asia-Pacífico han confirmado su participación y preparan preselecciones nacionales.
- La UER impulsa este segundo gran spin-off internacional tras el fallido American Song Contest.
- El proyecto busca reforzar los lazos culturales entre Asia y Europa y ofrece señal en directo también a televisiones europeas.
Después de muchos años de ideas, pruebas fallidas y rumores, la versión asiática del festival de Eurovisión ya tiene fecha, sede y participantes. El formato europeo da un salto definitivo hacia Oriente y aterriza en una región donde la música popular y el orgullo nacional llevan décadas caminando de la mano.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER), junto a las productoras Voxovation y S2O Productions, ha confirmado que Eurovisión Asia celebrará su primera edición en Bangkok el sábado 14 de noviembre. Será una única gala en directo que aspira a cautivar a cientos de millones de espectadores y a abrir una nueva etapa para la marca más reconocible de la televisión musical europea.
Bangkok, epicentro del estreno asiático de Eurovisión
La capital tailandesa acogerá el nuevo certamen tras varios intentos previos que nunca llegaron a materializarse. Bangkok se perfila como escaparate de la fusión entre tradición y modernidad, un elemento que la UER considera muy alineado con el espíritu del concurso: diversidad cultural, intercambio y celebración colectiva.
La emisora comercial Channel 3 de Tailandia será la anfitriona y se encargará de la producción local del espectáculo. Para el país, el evento llega en un momento clave: busca consolidarse como referencia cultural y de entretenimiento en el sudeste asiático, atraer más turismo y reforzar sus industrias creativas, especialmente la musical y audiovisual.
Bangkok, con más de 10 millones de habitantes y un área metropolitana cercana a los 15 millones, es el principal centro político, económico y cultural tailandés. La ciudad se presenta ante la audiencia internacional como un lugar donde conviven templos centenarios, rascacielos, mercados nocturnos y una vida nocturna marcada por la música, un contexto que encaja con la narrativa que la UER quiere proyectar hacia Europa y el resto del mundo.
Las autoridades turísticas del país sitúan el festival como una pieza más de su estrategia para impulsar la imagen de Tailandia como destino de grandes eventos. El impacto esperado no se limita a la televisión: se prevé un aumento en la llegada de visitantes, la creación de empleo en el sector servicios y un empujón adicional al posicionamiento de Bangkok como capital cultural regional.
Diez países en la primera edición y potencial de más de 600 millones de espectadores
La UER ha confirmado que serán 10 los países que se estrenarán en la primera Eurovisión Asia, todos ellos pertenecientes a la región Asia-Pacífico. La lista inicial incluye una mezcla de mercados emergentes y actores consolidados en la industria musical regional.
Los países participantes anunciados hasta la fecha son:
- Tailandia (Channel 3) – país anfitrión
- Bangladesh (NTV)
- Bután (Bhutan Broadcasting Service – BBS)
- Camboya (TV5 Cambodia)
- Corea del Sur (ENA – plataforma de pago vinculada a SK Telecom y KT Group)
- Filipinas (ABS-CBN)
- Laos (Vientiane Capital Television – VTE9)
- Malasia (Media Prima – TV3)
- Nepal (Himalaya TV)
- Vietnam (Vietnam Television – VTV3)
La organización destaca que este listado podría ampliarse en las próximas semanas, aunque considera que arrancar con diez naciones es “un buen comienzo” para poner en marcha el proyecto. El reglamento fija un mínimo de ocho participantes, por lo que ya se supera el umbral previsto.
En términos de alcance, la UER calcula que la suma de población de estos diez países supera los 600 millones de personas. El festival se emitirá a través de una combinación de cadenas públicas, televisiones privadas y una plataforma de pago, lo que permite cubrir diferentes modelos de consumo audiovisual habituales en la región.
Además, la señal internacional se ofrecerá en directo por YouTube y estará disponible para cadenas europeas que quieran incorporar la gala a su parrilla. Para la audiencia del viejo continente, el evento puede funcionar como ventana a una escena musical asiática que en muchas ocasiones solo se conoce a través del K-pop, el J-pop o fenómenos virales puntuales.
Formato: mismas reglas que Eurovisión, acento asiático y señal para Europa
Eurovisión Asia reproduce la estructura básica del certamen europeo, pero con algunas particularidades. Las normas sobre duración de las canciones, número de personas en el escenario y carácter apolítico de las propuestas se mantienen, con la intención de preservar la esencia del formato original que se emite cada mayo en Europa.
El sistema de votación combinará jurado profesional y televoto al 50%, replicando el modelo conocido por los seguidores europeos. La principal diferencia respecto al festival clásico está en la designación de la sede: el país ganador no tendrá la obligación de organizar la edición siguiente. La elección de la ciudad anfitriona se hará mediante un proceso específico de candidatura, más similar al de otros grandes eventos internacionales.
Aunque el esqueleto del concurso será familiar para cualquier eurofan, la intención de la UER y de Voxovation es que el resultado no sea un simple copia y pega. Habrá espacio para la cultura, las tradiciones y los códigos televisivos de Asia-Pacífico, con guiños a los gustos del público local y a la forma de entender los espectáculos de variedades en la región.
La marca utilizada será la misma: se mantiene el nombre “Eurovisión Asia” y el logotipo con el corazón característico, acompañado de la tipografía Singing Sans, ya implantada en el festival europeo. De hecho, la actualización de la web oficial a eurovisionasia.com, sustituyendo el antiguo dominio .tv, fue la chispa que reavivó los rumores sobre la inminente puesta en marcha del proyecto antes del anuncio formal.
Para Europa, la cita tendrá también una vertiente simbólica. La UER ofrecerá la señal a las televisiones europeas interesadas en emitir el show en directo o en diferido, lo que podría permitir que países como España sigan de cerca este nuevo capítulo del universo eurovisivo y lo integren en su conversación mediática y en las comunidades de fans.
Preselecciones nacionales y una experiencia en tres fases para los fans
La organización plantea Eurovisión Asia como un proceso de varios meses más que como una simple gala de una noche. El plan gira en torno a tres etapas principales: preselecciones, camino al festival y semana de la final, con especial atención al papel de las comunidades de seguidores.
En primer lugar, cada país celebrará su propia final nacional o mecanismo de selección. Estas preselecciones quieren canalizar el orgullo local y la expectación, permitiendo que el público se implique en la elección de su representante, como ocurre desde hace años en países europeos con formatos ya consolidados tipo Melodifestivalen en Suecia o el Benidorm Fest en España.
A continuación, la fase que la organización denomina “camino a Eurovisión Asia” buscará mantener vivo el interés entre el anuncio de las canciones y la gran gala. El foco se pondrá en contar historias detrás de los artistas, generar rivalidades amistosas y fomentar el debate en redes sociales. Las plataformas digitales serán el centro de esta etapa, con la intención de que el certamen no se limite a la audiencia tradicional de televisión.
Por último, la semana del festival en Bangkok incluirá una ceremonia de apertura, eventos paralelos y la final televisada. Para la UER, esta recta final debe funcionar como escaparate de la riqueza musical de Asia-Pacífico y como punto de encuentro entre delegaciones, público local y fans internacionales.
En este ecosistema, la herramienta clave será ZOOP, plataforma digital que actuará como “zona fan” oficial. A través de ella, se prevé que seguidores de dentro y fuera de Asia puedan acceder a emisiones en directo, contenidos exclusivos, juegos de predicción y opciones de interacción directa con artistas y otros fans, reforzando así la comunidad transnacional en torno al nuevo festival.
Un proyecto largamente aplazado que llega en pleno 70º aniversario de Eurovisión
La puesta en marcha de Eurovisión Asia no surge de la nada. La idea de un festival panasiático bajo el paraguas de la UER circula desde finales de los 2000, con varios anuncios, cambios de manos y planes que se quedaron por el camino.
En 2009, la sociedad Asiavision Pte. Limited adquirió derechos para desarrollar el Asiavision Song Contest, un proyecto que nunca llegó a ver la luz pese al interés declarado de varias televisiones de la región. Más tarde, en 2016, la UER firmó un acuerdo con la emisora australiana SBS y Blink TV para explorar un formato que reuniera hasta 20 países de Asia-Pacífico en una gran final, situando a Australia como pieza clave en la expansión.
En 2017 se dio un paso más: la UER anunció oficialmente la creación de Eurovisión Asia, se presentó una web (entonces bajo el dominio .tv) y se llegó a pedir la colaboración de los fans mediante formularios sobre artistas y estilos musicales. Incluso se contempló una edición inaugural en Australia, con derechos de emisión globales y una rotación de sedes entre ciudades como Gold Coast, Sídney, Singapur u Hong Kong.
Sin embargo, las dificultades para cerrar acuerdos entre cadenas, la complejidad logística y la falta de calendario claro acabaron por posponer el estreno una y otra vez. Hubo nuevos inversores en 2019 y una actualización del logotipo en 2023, pero el festival siguió sin fecha. En paralelo, se produjeron episodios como la preselección organizada en Bután para un hipotético certamen en Mumbai, que terminó en desmentido oficial por parte de la UER y la retirada de los vídeos, al no tratarse de un proyecto autorizado.
El anuncio actual llega, por tanto, como reactivación definitiva de un plan que llevaba casi dos décadas encallado. La coincidencia con el 70º aniversario del Eurovisión europeo añade un componente simbólico: mientras el concurso vive un momento delicado por las polémicas en torno a la participación de Israel y los boicots de algunos países, la marca intenta abrirse a nuevos mercados y audiencias a través de Asia.
Segundo gran spin-off global tras el American Song Contest
Eurovisión Asia se convierte en la segunda gran expansión internacional formal del formato, después del American Song Contest, adaptación en clave estadounidense que solo tuvo una temporada y fue cancelada. A diferencia de aquella experiencia, concebida más como un talent show clásico que como una competición de países, la UER insiste ahora en que el modelo asiático replicará la lógica interestatal y el componente internacional que definen el concurso europeo.
Otros proyectos similares, como Eurovisión Latin America o Eurovisión Canadá, continúan por el momento en una especie de limbo. En el caso latinoamericano, hubo negociaciones avanzadas que incluso apuntaban a Santiago de Chile como posible sede y a la participación de una decena de países ampliable a quince, pero el anuncio nunca llegó a materializarse. La propia RTVE llegó a frenar la idea de un Hispavisión independiente para no interferir en el desarrollo del formato oficial liderado por la UER.
Desde la perspectiva europea, la apertura hacia Asia se interpreta como un intento de reforzar la marca Eurovisión más allá del continente y diversificar su presencia en regiones con fuerte crecimiento económico y un mercado musical en plena ebullición. Las cifras de población, el peso de las plataformas digitales y la consolidación de escenas locales (del K-pop al pop filipino o la música urbana del sudeste asiático) hacen de Asia-Pacífico un terreno especialmente atractivo.
En ese contexto, la UER y Voxovation trabajan en paralelo en Eurovisión Latinoamérica, aún sin fecha ni sede confirmadas. La estrategia general parece clara: transformar Eurovisión en una franquicia global, con diferentes ramas regionales conectadas por una misma filosofía pero adaptadas a las particularidades culturales de cada zona.
Mensajes oficiales: unidad a través de la música y mirada puesta en Asia
Los responsables del proyecto insisten en que la clave de Eurovisión Asia no es solo el espectáculo televisivo, sino el relato común. Martin Green, director del Festival de Eurovisión, ha subrayado que la expansión hacia Oriente pretende evolucionar el formato sin perder la esencia que lo ha convertido en un fenómeno europeo durante siete décadas.
En sus declaraciones, Green pone el foco en que Asia es una región extremadamente diversa en culturas, lenguas y tradiciones musicales, y que el objetivo es que esa pluralidad quede reflejada en el escenario de Bangkok. Al mismo tiempo, insiste en que el concurso seguirá defendiendo la idea de conectar a la gente a través de la música y de experiencias compartidas, un mensaje que la UER quiere mantener intacto incluso en un contexto geopolítico complejo.
Por su parte, Peter Settman, CEO y cofundador de Voxovation, destaca la dimensión emocional del proyecto, recordando cómo generaciones enteras en Europa han crecido viendo Eurovisión en familia. Ahora, la ambición es que ese mismo ritual pueda trasladarse a salones y pantallas de Tailandia, Corea del Sur, Filipinas o Vietnam, con artistas asiáticos ocupando un escenario diseñado bajo los códigos visuales del certamen europeo.
En el plano local, representantes de Tailandia vinculados al sector turístico y cultural han defendido que Bangkok es un cruce de caminos donde las culturas se encuentran, y que el espíritu de convivencia y celebración que acompaña habitualmente al festival encaja con la imagen que el país quiere proyectar. La ciudad aspira a convertirse, durante esos días de noviembre, en punto de encuentro entre Asia y Europa tanto a nivel artístico como mediático.
La UER, por su lado, confía en que la cita asiática contribuya a reafirmar los valores de diversidad, creatividad e identidad cultural que la organización viene defendiendo desde los años cincuenta, a la vez que abre la puerta a nuevas colaboraciones entre cadenas europeas y asiáticas en el terreno del entretenimiento musical.
Con el anuncio oficial sobre la mesa, los próximos meses estarán marcados por la elección de las canciones, la puesta en marcha de las preselecciones y la construcción de una comunidad de seguidores alrededor del nuevo certamen. Para el público europeo, y especialmente para quienes siguen el festival desde países como España, Eurovisión Asia se perfila como una oportunidad para descubrir nuevas escenas musicales y comprobar hasta qué punto el viejo formato puede reinventarse en otro continente sin perder su ADN.


