- Florentino Pérez anuncia elecciones anticipadas en el Real Madrid y confirma que volverá a presentarse junto a su actual Junta Directiva.
- El presidente niega tajantemente su dimisión y cualquier enfermedad grave, y denuncia una campaña mediática y "antimadridista" contra él y el club.
- Reivindica su gestión con 66 títulos y la fortaleza económica e institucional del Real Madrid, defendiendo que los verdaderos dueños son los socios.
- Anuncia un dossier de más de 500 páginas sobre el caso Negreira para la UEFA y promete combatir a los sectores que, según él, quieren adueñarse del club.
En una de las ruedas de prensa más llamativas de los últimos años en el fútbol español, Florentino Pérez ha decidido responder a la crisis institucional y deportiva del Real Madrid convocando elecciones anticipadas a la presidencia del club. El mandatario blanco, lejos de dar un paso al lado, ha dejado claro que piensa seguir al frente del proyecto y que se presentará de nuevo con la actual Junta Directiva.
Durante una intervención prolongada, con momentos de evidente tensión con varios periodistas, el dirigente madrileño ha aprovechado para negar cualquier intención de dimitir, desmentir los rumores sobre una supuesta enfermedad grave y cargar con dureza contra determinados medios de comunicación y sectores que, según él, buscan controlar el futuro del Real Madrid.
Convocatoria de elecciones y mensaje a los posibles rivales
Florentino Pérez abrió su comparecencia con una frase que marcó el tono del acto: no piensa abandonar la presidencia. De hecho, explicó que ya ha solicitado a los órganos internos del club que activen el procedimiento para ir a las urnas: detalló que ha pedido a la junta electoral iniciar el proceso para convocar elecciones a la Junta Directiva, en las que él y su equipo volverán a concurrir.
El presidente insistió una y otra vez en que su objetivo es “defender los intereses de los socios del Real Madrid” frente a quienes, en su opinión, maniobran “en la sombra” para hacerse con el control de la entidad. Lejos de esquivar el debate, retó de forma explícita a los posibles aspirantes: les invitó a presentarse abiertamente, dejar de actuar de manera indirecta y explicar cómo piensan financiar sus candidaturas, recordando que, según los estatutos, los avales deben proceder del propio patrimonio de quienes optan al cargo.
El dirigente recordó que ya en el año 2000, cuando llegó al palco del Santiago Bernabéu, tuvo que avalar personalmente una cantidad muy elevada para garantizar el pago de las nóminas de la plantilla, y utilizó ese ejemplo para subrayar que, a su juicio, el modelo del club exige un compromiso económico real por parte de quienes pretendan dirigirlo.
En varios pasajes se refirió de manera velada, aunque reconocible, a un empresario del sector energético que habría mostrado interés en competir por la presidencia. Animó a ese hipotético candidato a dar la cara y a dejar de operar “por detrás” a través de contactos con bancos y medios, dejando claro que quiere una confrontación abierta de proyectos ante los socios.
Negación de la dimisión y desmentido sobre su estado de salud
Una de las obsesiones de Florentino Pérez durante la rueda de prensa fue desmontar las informaciones que apuntaban a su salida inminente. Recalcó desde el principio que “no va a renunciar” y que seguirá al frente del Real Madrid mientras cuente con el respaldo de los socios, a quienes definió en repetidas ocasiones como los legítimos propietarios del club.
El presidente también se mostró visiblemente molesto con los rumores sobre su salud. Negó de forma tajante que sufra un cáncer u otra enfermedad grave y relató cómo amigos y conocidos le habían llamado alarmados por supuestas informaciones que le situaban en una situación terminal. Argumentó que, en un escenario así, estaría bajo tratamiento oncológico y que una noticia de ese calibre habría sido difundida por todo el mundo, algo que, remarcó, no se corresponde con la realidad.
Para reforzar su versión, recordó que además de dirigir el Real Madrid preside una gran compañía de infraestructuras que, según él mismo subrayó, mueve decenas de miles de millones y emplea a miles de trabajadores a nivel internacional. En su opinión, esa doble responsabilidad sería incompatible con un estado de salud delicado, por lo que aprovechó la ocasión para insistir en que se encuentra “perfectamente” y con energía para continuar.
En relación con las informaciones que le atribuían cansancio extremo o deseos de retirarse, el dirigente ironizó con su rutina diaria, asegurando que se levanta antes que nadie y se acuesta el último, y que “trabaja como un animal”. Atribuyó esas descripciones a una campaña destinada a presentar una imagen de debilidad que, según sus palabras, no se corresponde con su realidad personal.
Acusaciones de campaña mediática y ruptura con ABC y Relevo
Gran parte de la intervención estuvo centrada en confrontar directamente con la prensa. Florentino Pérez sostuvo que existe una “corriente antimadridista” y una “campaña organizada” desde determinados medios para desestabilizar al club y forzar su salida del cargo. Citó por nombre a varias cabeceras y grupos de comunicación, con especial dureza hacia el diario ABC y hacia el proyecto digital Relevo.
El presidente mostró su indignación con una pieza publicada por ABC en la que se aseguraba que había confesado a su entorno estar muy cansado antes de una reunión de la Junta Directiva, algo que calificó de inventado. Durante la comparecencia, mencionó al autor de ese artículo y preguntó, de manera retórica, con quién habría hablado para sostener esas afirmaciones. En su relato, se trataría de un ejemplo más de informaciones destinadas a crear un clima de caos alrededor del club.
Más allá de ese caso concreto, Florentino anunció una decisión simbólica de peso: después de décadas suscrito al periódico por tradición familiar, comunicó que se dará de baja como lector de ABC. Explicó que su padre fue quien le inculcó la costumbre de seguir esa cabecera y que, precisamente por respeto a su memoria, considera que no puede seguir apoyando a un medio que, a su juicio, perjudica los intereses del Real Madrid.
También dedicó varios minutos a Relevo, medio deportivo que vinculó al grupo Vocento y a acuerdos con LaLiga. Aseguró que esa plataforma digital habría acumulado pérdidas millonarias y que su “único fin” habría sido atacar al Real Madrid y a su figura, insinuando que el proyecto fracasó precisamente por no tener suficiente respaldo ni lectores. En su discurso, ese ejemplo serviría para ilustrar hasta qué punto algunos actores estarían dispuestos a sostener iniciativas mediáticas supuestamente orientadas contra la entidad blanca.
En términos generales, Florentino dibujó un panorama en el que varios profesionales de la información se considerarían con capacidad de influir en las decisiones internas del club, desde fichajes hasta relevos en el banquillo, algo que él rechazó frontalmente. Reiteró que en el Real Madrid mandan los socios, no los periodistas, y que mientras él siga ocupando el cargo esa jerarquía no cambiará.
Defensa de su gestión: 66 títulos, club saneado y modelo de propiedad
Frente a las críticas por la mala temporada y la ausencia de títulos en el presente curso, Florentino Pérez respondió con una batería de datos y referencias a su trayectoria. Recordó que, desde que llegó a la presidencia, el Real Madrid ha conquistado 66 trofeos entre fútbol y baloncesto, con 37 títulos en la sección de fútbol y 29 en la de baloncesto, incluyendo siete Copas de Europa en fútbol y tres en baloncesto.
El dirigente insistió en que, aunque este año el equipo se haya quedado “en blanco”, el ciclo global bajo su mandato ha sido el más exitoso de la historia del club. Incluso llegó a afirmar que las cifras podrían haber sido más contundentes si, según su punto de vista, no se hubieran producido decisiones arbitrales polémicas en determinadas temporadas, especialmente ligadas al llamado caso Negreira.
Más allá de los resultados deportivos, reivindicó la situación financiera y patrimonial de la entidad. Subrayó que el Real Madrid es, de acuerdo con diversos rankings internacionales, el club con mayor palmarés, el de más ingresos, la marca futbolística con mayor valor y una de las instituciones deportivas con mejor reputación a nivel mundial. Para el presidente, estos reconocimientos contrastan con el relato de caos que algunos tratan de instalar.
En el apartado económico, quiso aclarar las cifras asociadas a la reforma del estadio Santiago Bernabéu. Negó que el presupuesto inicial se hubiera disparado sin explicación hasta superar los mil millones y explicó que el proyecto se dividió en varios contratos: primero la nueva cubierta, luego el hipogeo y finalmente la fase de acabados y asientos, lo que explicaría la diferencia entre las cantidades mencionadas en los medios y la realidad contractual según su versión.
Florentino conectó todo ello con una idea central: el modelo de propiedad basado en los socios como dueños del club. Recordó que no existe un accionista único ni un grupo inversor detrás del Real Madrid, y que su prioridad es preservar esa estructura frente a intentos de “adueñarse” de la institución desde fuera. Anunció que, dentro de ese marco, seguirá explorando fórmulas estatutarias que refuercen la participación y la protección del patrimonio social.
Críticas a ultras, reventas y sectores internos del club
El presidente no solo apuntó hacia los medios. A lo largo de su intervención también mencionó a otros colectivos que considera nocivos para la estabilidad del Real Madrid. Entre ellos citó expresamente a los grupos ultras expulsados del estadio, aludió a movimientos organizados que se reunirían en torno a corrientes de corte radical y dejó claro que no permitiría su regreso a las gradas.
Según explicó, decisiones como la salida de estos grupos de animación violenta han sido reconocidas y aplaudidas en otros países europeos y por instituciones deportivas internacionales, hasta el punto de que otros clubes habrían puesto como ejemplo el caso del Real Madrid en la lucha contra la violencia en los estadios. Frente a las acusaciones de generar un ambiente frío, Florentino defendió que la prioridad es la seguridad y la convivencia.
Otro objetivo de sus críticas fueron los reventas de abonos. El dirigente reveló que, en la presente temporada, el club ha expulsado a alrededor de 1.600 socios por revender sus carnés, a los que señaló como parte de un entramado que se lucra a costa de los derechos del resto de aficionados. En su opinión, esa práctica es incompatible con la condición de socio y supone traicionar el espíritu de pertenencia a la entidad.
Durante la rueda de prensa también admitió que no todos los que rodean al club actúan con lealtad. Se refirió a la existencia de “enemigos desde dentro” que filtran informaciones a la prensa, avisando de que se encargará personalmente de ellos. A su juicio, algunas de las crisis recientes han sido magnificadas precisamente por esas filtraciones, que considera más graves incluso que determinados incidentes internos.
Sobre la relación con LaLiga, Florentino volvió a marcar distancia, presentando al organismo como un opositor casi permanente en múltiples frentes. Sin entrar en demasiados detalles concretos, dejó entrever que la tensión institucional con la patronal de los clubes seguirá siendo un eje de conflicto, en paralelo a su batalla por modelos alternativos de competición europea.
El caso Negreira y el dossier para la UEFA
Uno de los puntos clave de la comparecencia fue la referencia al caso Negreira, la investigación sobre pagos del FC Barcelona a un exresponsable del estamento arbitral español. Florentino Pérez fue especialmente contundente al calificarlo como “el mayor escándalo de la historia del fútbol mundial” y denunció que todavía haya colegiados de aquella época arbitrando partidos en LaLiga.
El presidente confirmó que el Real Madrid lleva tiempo recopilando información y que el club está ultimando un dossier de alrededor de 500 páginas que será remitido a la UEFA una vez concluya la temporada. Según explicó, el documento recogerá una acumulación de hechos que, a su juicio, evidencian un periodo prolongado de corrupción sistémica en el arbitraje español.
En varias ocasiones señaló que, de haberse dado unas condiciones de competencia distintas, el Real Madrid podría haber conquistado más títulos de Liga. Incluso cuantificó la pérdida de puntos en la presente campaña, aludiendo a un vídeo interno elaborado por el club en el que se recopilan los encuentros en los que considera que el equipo ha sido perjudicado por las decisiones arbitrales.
Florentino insistió en que el caso afecta no solo al Real Madrid, sino al conjunto del fútbol europeo, y que por eso pretende que la UEFA intervenga para “atajar de raíz” cualquier sombra de sospecha. En su discurso, el organismo continental aparece como el árbitro neutral que debe garantizar la integridad de las competiciones frente a posibles irregularidades locales.
El dirigente conectó esta batalla con su papel en otros debates de calado, como la Superliga europea. Recordó que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea reconoció determinados argumentos esgrimidos por los clubes impulsores y defendió que ese marco jurídico abre la puerta a nuevas fórmulas de difusión del fútbol, como el acceso gratuito para aficionados de países menos favorecidos. En su visión, se trataría de democratizar el deporte manteniendo al Real Madrid como referencia global.
Temporada en blanco, pelea en el vestuario y silencio sobre el banquillo
A pesar de que el contexto inmediato venía marcado por la derrota en el último Clásico y por la confirmación del título liguero del FC Barcelona, Florentino Pérez evitó profundizar en la situación estrictamente deportiva. Admitió que el club atraviesa su segunda temporada consecutiva sin trofeos, algo que calificó de frustrante, pero recordó que en el deporte no se gana siempre y que hace menos de dos años el equipo celebró una Liga y una Champions de forma prácticamente encadenada.
Cuando se le preguntó por el futuro del banquillo y, en particular, por la posibilidad de que José Mourinho regrese al cargo de entrenador, el presidente se negó a entrar en detalles. Reiteró que no iba a hablar de técnicos ni de jugadores y que su comparecencia estaba centrada en cuestiones institucionales, en especial la defensa del modelo de propiedad y la respuesta a la campaña mediática que denuncia.
Uno de los pocos asuntos relacionados con el vestuario que sí abordó fue la reciente pelea entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde. Florentino admitió que el episodio le pareció censurable, pero puso el foco en otro aspecto: considera más grave que el incidente se haya filtrado a la prensa. Según relató, en sus más de dos décadas al frente del club nunca ha habido una temporada sin encontronazos entre futbolistas, que suelen resolverse puertas adentro y sin mayor trascendencia.
Subrayó que esos roces forman parte de la convivencia y que los jugadores suelen seguir siendo amigos tras las discusiones, pero que la filtración en esta ocasión revela la existencia de alguien dentro de la estructura del club dispuesto a alimentar la sensación de caos. Para el presidente, esa dinámica encaja en la narrativa de quienes quieren presentar al Real Madrid como una institución descontrolada, algo que asegura no estar dispuesto a permitir.
En cuanto a la actitud del público, Florentino lanzó un mensaje directo a los socios: defendió que pitar a los futbolistas en el estadio se asemeja a abuchear a los propios hijos y pidió apoyo incondicional al equipo, especialmente en los momentos más delicados. Reconoció que no es la primera vez que escucha cánticos pidiendo su dimisión, pero interpretó esas muestras de enfado como producto de la pasión del momento, y no como un rechazo mayoritario a su gestión.
Preguntado por si considera este uno de los momentos de mayor enfado de su carrera, el dirigente respondió que los llamados “intelectuales del régimen” no van a conseguir apartarle del cargo. Insistió en que, si alguna vez tiene que irse, será porque los socios así lo decidan en las urnas y no debido a la presión de comentaristas, tertulianos o articulistas.
La comparecencia, que se alargó mucho más de lo previsto, dejó una sensación clara: Florentino Pérez afronta la convocatoria de elecciones como una especie de plebiscito interno, decidido a medir su liderazgo frente a cualquier alternativa que pueda surgir y dispuesto a utilizar esa cita como plataforma para reafirmar su modelo de club y su posición de fuerza ante los críticos.
El discurso del presidente del Real Madrid combinó una férrea defensa de su legado deportivo y económico, un ataque frontal a los medios y sectores que identifica como hostiles, y un firme compromiso con la figura del socio como dueño último de la entidad. A la espera de que se concreten fechas y posibles candidaturas, el periodo electoral que ahora se abre se perfila como un momento clave para el futuro inmediato del club blanco y para el propio Florentino, que quiere seguir al mando y que deja en manos de los socios la decisión de renovar o no su confianza.


