- Hosbec reclama al Ministerio subir los precios del Imserso para cubrir los costes reales.
- Los hoteles reciben entre 28 y 30 euros por persona y día, pero necesitan al menos 35.
- Si no hay revisión, varios establecimientos cerrarán en invierno y se perderá empleo.
- La patronal exige actualización según el IPC y diálogo efectivo con el sector.
La polémica por el programa de Turismo Social del Imserso vuelve a la primera línea. La Asociación Empresarial Hotelera y Turística de la Comunitat Valenciana (Hosbec) ha puesto sobre la mesa una advertencia contundente: un número creciente de hoteles de la región no renovará su participación en la próxima temporada si el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 no revisa al alza las condiciones económicas. La situación no es nueva, pero esta vez el sector asegura que el desfase entre lo que se paga y lo que cuesta prestar el servicio ha alcanzado un punto límite.
El conflicto se centra en las tarifas que reciben los establecimientos por cada persona y día. Según los datos aportados por la patronal, la oferta actual se sitúa en torno a 28-30 euros en régimen de pensión completa, mientras que los gastos operativos reales ascienden a unos 35 euros. Esa diferencia de entre cinco y siete euros por cliente hace que muchos hoteles de tres y cuatro estrellas, que tradicionalmente han usado el Imserso para mantener actividad en invierno, se planteen renunciar al programa. La congelación de precios durante años, pese a que los costes de producción han subido más de un 30%, ha convertido el modelo en insostenible para los empresarios.
La brecha entre pagos y costes reales
Los números que maneja Hosbec son claros. El precio mínimo para no operar a pérdidas, teniendo en cuenta personal, energía, materias primas y los servicios complementarios que exige el pliego (como agua, vino, animación o actividades), se sitúa en al menos 35 euros más IVA por persona y día. Sin embargo, el Imserso ha vuelto a congelar su dotación para la temporada 2026-2027, manteniendo una oferta que la patronal considera totalmente insuficiente. La brecha entre lo que se paga y lo que cuesta prestar el servicio se ha ampliado considerablemente en los últimos años, mientras el contrato se ha ido prorrogando sin actualización de precios.
«Llevamos años advirtiendo de que este modelo no es sostenible», ha señalado Fede Fuster, presidente de Hosbec. «No pedimos hacer negocio con el Imserso, renunciamos a ganar ni un solo céntimo, pero no podemos ser nosotros los que financiemos el programa con pérdidas que ya son inasumibles», añadió. La patronal defiende el valor social del programa, que permite a miles de mayores disfrutar de vacaciones a precios reducidos, y también su papel en la desestacionalización turística. Pero insiste en que el compromiso del sector tiene un límite: no se puede mantener abiertos los hoteles en invierno si eso supone pérdidas estructurales.

Menos hoteles y menos plazas
La directora ejecutiva de Hosbec, Mayte García Córcoles, ha explicado que el número de establecimientos que participan en el programa es cada vez menor, y los que continúan ya están anunciando que reducirán las habitaciones y cupos disponibles para amortiguar las pérdidas. «Si no hay una corrección de precios, varios establecimientos optarán directamente por cerrar durante los meses de invierno», ha advertido. Eso tendría un impacto directo sobre el empleo fijo y sobre la actividad económica de los destinos que dependen del turismo senior para sostener la temporada baja.
La situación es especialmente relevante en la Comunitat Valenciana, donde el Imserso ha sido durante décadas una herramienta clave para que los hoteles de la costa, sobre todo en Benidorm, puedan mantener la ocupación fuera del verano. Sin embargo, el malestar no es exclusivo de esta comunidad. Otros destinos turísticos del Mediterráneo y las islas siguen con atención las reclamaciones de la patronal, porque el desenlace podría marcar el futuro de un programa estatal que mueve cientos de miles de plazas cada temporada.
El último pliego del concurso, que se prorrogó con las mismas condiciones económicas, ha sido calificado por el sector como un «estrepitoso fracaso». Además, los datos muestran una caída notable de la participación: en siete años, el número de hoteles valencianos adscritos al programa ha descendido un 40%, y el año pasado apenas 37 establecimientos de la Comunitat formaban parte del lote de Costa Peninsular. Esta tendencia podría acelerarse si el ministerio no atiende las demandas.
Las cuatro reclamaciones de Hosbec
La patronal ha trasladado al Ministerio de Derechos Sociales una batería de propuestas concretas. En primer lugar, pide una actualización inmediata de la dotación presupuestaria por persona y día, de manera que el precio se ajuste a la evolución real del IPC y permita cubrir los costes de explotación. En segundo lugar, reclama un mecanismo de revisión periódica de tarifas, para evitar que se repita la congelación sistemática en sucesivas prórrogas del contrato. También solicita un sistema que garantice la comercialización de plazas en los meses más críticos (diciembre, enero y febrero), y finalmente, exige un diálogo efectivo y honesto con el sector antes de que se cierren las condiciones de la próxima temporada.
Estas peticiones no son nuevas, pero han cobrado urgencia con la decisión del Gobierno de prorrogar el contrato sin subir los precios. El programa, que arrancará la próxima temporada con casi 900.000 plazas en todo el país, sigue teniendo una gran demanda entre los pensionistas, que ven en estos viajes una oportunidad única para disfrutar de unas vacaciones asequibles. Sin embargo, si los hoteles deciden abandonar el barco, la oferta podría reducirse drásticamente, especialmente en la costa valenciana.
El debate sobre la sostenibilidad del Imserso no es solo económico, también tiene un componente social. Por un lado, el Ministerio debe proteger el acceso de los mayores a un programa con alta demanda; por otro, las empresas no pueden asumir pérdidas indefinidamente. Desde Hosbec insisten en que su objetivo no es abandonar el programa, sino garantizar su continuidad en condiciones que permitan a los hoteles seguir ofreciendo camas en invierno sin poner en riesgo su viabilidad. La pelota está ahora en el tejado del Ministerio, que tendrá que decidir si abre la negociación o asume el riesgo de un invierno con menos establecimientos disponibles.

El papel de la Generalitat y el futuro inmediato
La Generalitat Valenciana también se ha posicionado en este conflicto. La consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, ha salido en defensa del sector hotelero y ha acusado al Gobierno central de «condenar a muerte» el programa al mantener congeladas unas tarifas que ya no cubren los costes. Ya en mayo, cuando se anunció la prórroga, Cano remitió una carta al ministro de Industria y Turismo reclamando una revisión urgente. Su propuesta pasa por abrir una mesa de diálogo con el sector, los operadores y las comunidades autónomas para definir un modelo viable y con presupuesto suficiente.
Mientras tanto, los hoteles deben comunicar su decisión sobre la participación en la próxima temporada. Si el ministerio no ofrece una respuesta antes de que se cierre el plazo, el mapa del Imserso este invierno podría cambiar de forma significativa. El riesgo de cierres y reducción de plazas afectaría no solo a los mayores, sino también a los trabajadores y proveedores locales que dependen de esta actividad. La presión, por tanto, es doble: social y económica.
El tiempo corre. Las próximas semanas serán determinantes para saber si el Ministerio atiende las reclamaciones y logra evitar que el programa, que lleva más de cuatro décadas funcionando, se resquebraje. La pelota está en el tejado de la Administración, que tiene la llave para reabrir la negociación. Mientras tanto, el sector hotelero valenciano mantiene la mano tendida, pero con la advertencia clara de que el modelo actual no puede continuar así. Si no hay una corrección de precios, el invierno podría dejar sin camas a muchos de los destinos que han vivido del turismo social durante años.

En definitiva, la situación es un pulso entre la necesidad de mantener un programa social con alta demanda y la realidad económica de unas empresas que ya no pueden sostener más pérdidas. Hosbec ha marcado las líneas rojas: actualización según el IPC, revisión periódica, apoyo en la comercialización de plazas y diálogo. El Gobierno, por ahora, no ha dado señales de movimiento. Si no se produce un acercamiento, la oferta de plazas Imserso en la Comunitat Valenciana podría reducirse considerablemente, con el consiguiente impacto en la economía local y en los bolsillos de quienes confían en este programa para disfrutar de unas merecidas vacaciones. La decisión está en manos del Ministerio, y el reloj ya está corriendo.

