- 12 personas fallecidas y 23 desaparecidas tras el incendio forestal en Los Gallardos (Almería).
- El fuego, originado por un cable eléctrico roto, se propagó rápidamente debido al viento y la sequedad.
- Las víctimas, en su mayoría extranjeros, quedaron atrapadas al intentar huir por rutas no recomendadas.
- Más de 1.400 personas desalojadas y un amplio dispositivo de emergencia con UME y medios aéreos.
El incendio forestal declarado en la localidad almeriense de Los Gallardos se ha convertido en la peor tragedia de este tipo en Andalucía en lo que va de siglo. Doce personas han perdido la vida y otras 23 permanecen en paradero desconocido, según el último balance ofrecido por el presidente de la Junta, Juanma Moreno. El fuego, que comenzó el jueves 9 de julio, ha arrasado ya más de 3.200 hectáreas de monte bajo y pinar, y ha obligado a desalojar a más de 1.400 vecinos de varias pedanías.
Las llamas se originaron en una cuneta junto a la carretera N-340A, donde un cable eléctrico roto provocó un pequeño fuego urbano que, avivado por rachas de viento de hasta 50 km/h, se descontroló en cuestión de minutos. La rápida propagación y la orografía escarpada de la zona dificultaron las labores de extinción y sorprendieron a numerosos residentes que intentaban huir. La mayoría de las víctimas son de nacionalidad británica y belga, aunque aún no se ha podido identificar oficialmente a ningún fallecido.
Origen y propagación del fuego

Según la reconstrucción de los hechos, el incendio comenzó cuando la Guardia Civil de Tráfico detectó un cable roto entre dos postes eléctricos. Los bomberos del Consorcio del Levante acudieron al lugar y lograron apagar los dos focos iniciales, pero el viento empujó uno de ellos ladera arriba hacia el noreste. En apenas dos horas, el fuego avanzó 15 kilómetros, transformando un incendio urbano en un gran incendio forestal. El presidente Moreno explicó que la vegetación seca, compuesta por matorral, esparto y pinares, actuó como combustible perfecto, convirtiendo la zona en «una bomba de relojería».
Las condiciones meteorológicas fueron determinantes. Se cumplió la conocida como «regla de los 30»: temperaturas superiores a 30 grados, vientos de más de 30 km/h y humedad relativa inferior al 30%. En Los Gallardos se llegaron a registrar 37 grados, una humedad del 15% y rachas de viento que superaron los 50 km/h. El meteorólogo César González calificó la situación de «auténtico polvorín meteorológico», lo que explica la velocidad de propagación del fuego.
Víctimas y circunstancias de la tragedia

El balance de víctimas es provisional. Doce personas han fallecido, ocho han resultado heridas –cuatro de ellas graves– y 23 no han sido localizadas. El consejero de Emergencias, Antonio Sanz, detalló que hay dos escenarios principales: cuatro víctimas viajaban en un vehículo y fueron sorprendidas por las llamas en una rambla; otras siete formaban parte de un grupo de nueve personas que intentó huir a pie, de las que solo dos lograron salvarse. Un duodécimo cuerpo fue hallado posteriormente bajo otro cadáver en la misma zona.
Las autoridades han señalado que algunas de las víctimas no siguieron las instrucciones de evacuación. El alcalde de Bédar, Ángel Collado, explicó que se avisó casa por casa, recomendando en unos casos el confinamiento y en otros la evacuación por rutas específicas. Quienes optaron por caminos alternativos, como una rambla sin salida, quedaron atrapados. El consejero Sanz calificó esa decisión de «trampa mortal». Entre los fallecidos hay ciudadanos británicos y belgas, y al menos un español.

Dispositivo de emergencia y evacuaciones

El operativo desplegado en la zona es uno de los más grandes de los últimos años. Participan alrededor de 500 efectivos, entre ellos 150 bomberos del Plan Infoca, 150 militares de la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como agentes de la Guardia Civil, Protección Civil y la Policía Local. Se han movilizado 16 medios aéreos, incluyendo aviones anfibios FOCA y helicópteros bombarderos, además de numerosos vehículos autobombas y nodriza.
Las evacuaciones han afectado a más de 1.400 personas, principalmente de las pedanías de Almocáizar, Fuente del Albarico, Los Pinos, La Serena, El Pinar de Bédar y el complejo turístico Miraflores. Un camping de Los Gallardos con 400 inquilinos, en su mayoría británicos, fue desalojado y sus ocupantes realojados en un pabellón de Garrucha. La carretera N-340A y la autovía A-7 permanecen cortadas al tráfico en varios tramos, lo que ha complicado las labores de evacuación y el acceso de los equipos de emergencia.

Condiciones meteorológicas extremas
El incendio se produjo en un contexto de ola de calor que afecta a toda la península. Las altas temperaturas, la baja humedad y los fuertes vientos crearon un escenario propicio para la rápida expansión de las llamas. La ministra de Defensa, Margarita Robles, calificó la evolución del fuego de «desfavorable» y pidió a la población que siga las instrucciones de las autoridades. Los expertos advierten de que las condiciones meteorológicas podrían empeorar en las próximas horas, con rachas de viento aún más intensas.
La vegetación de monte bajo, seca tras las lluvias del invierno y las olas de calor de la primavera, ha actuado como combustible. El presidente Moreno destacó que Almería, aunque no es una provincia con gran masa forestal, tiene un viento característico y una orografía montañosa que convierten cualquier incendio en un desafío. La combinación de esparto seco, matorral y pinar ha sido letal, según los técnicos del Infoca.
Identificación de los fallecidos y atención a familiares
El Instituto de Medicina Legal de Almería ha completado las autopsias de los doce fallecidos, pero el estado de los cuerpos, muchos de ellos calcinados, impide una identificación visual. Las muestras de ADN han sido trasladadas en helicóptero a Madrid para su análisis en el departamento de Biología de la Guardia Civil. Se ha habilitado una oficina de denuncias en Garrucha para que los familiares de desaparecidos puedan aportar muestras biológicas.
La Junta de Andalucía ha puesto en marcha un teléfono de atención psicológica (677 904 624) gestionado por el Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED). El objetivo es ofrecer apoyo e información a los familiares de las víctimas y desaparecidos. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó de que hasta el momento solo hay tres denuncias oficiales por desaparición, aunque la cifra de 23 no localizados incluye llamadas de personas que no han podido contactar con sus allegados.
La tragedia de Los Gallardos se sitúa ya entre los incendios forestales más mortíferos de la historia reciente de España, igualando el balance de Riba de Saelices (Guadalajara) en 2005. Las autoridades mantienen la esperanza de que los 23 desaparecidos puedan ser localizados con vida, mientras los equipos de extinción continúan trabajando para controlar el fuego, que aún no está perimetrado. La prioridad sigue siendo evitar nuevas víctimas y atender a las familias afectadas en uno de los episodios más trágicos vividos en la comunidad andaluza.


