- CaixaForum Zaragoza acoge la exposición 'Naufragios. Arqueología sumergida' con 134 objetos originales.
- La muestra recorre cinco ámbitos temáticos y destaca tres pecios: Culip IV, Deltebre I y Cala San Vicenç.
- Una experiencia inmersiva con banda sonora original de Clara Aguilar y actividades paralelas.
- La colaboración entre Fundación la Caixa y el Museu d'Arqueologia de Catalunya acerca la arqueología subacuática al público.

El mar es un camino que ha unido civilizaciones a lo largo de la historia, pero también es un archivo de recuerdos que permanecen ocultos bajo la superficie. La nueva exposición de CaixaForum Zaragoza, titulada , propone un viaje al fondo marino para descubrir qué esconden los barcos hundidos y cómo los arqueólogos trabajan para desvelar sus secretos. La muestra, que podrá visitarse del 17 de septiembre al 7 de febrero, llega a la capital aragonesa después de pasar por Girona, Tarragona y Lleida, donde ya ha congregado a más de 53.000 visitantes.
Impulsada por la Fundación la Caixa y el Museu d’Arqueologia de Catalunya, la exposición nace de una propuesta del Centre d’Arqueologia Subaquàtica de Catalunya con motivo de su 30 aniversario. Ricardo Alfós, director de CaixaForum Zaragoza, y Rut Geli, comisaria y responsable del centro, presentaron esta iniciativa que busca mostrar una disciplina científica aún poco conocida: la arqueología subacuática. «A veces nos llaman submarinistas, pero nosotros somos arqueólogos», subraya Geli, quien insiste en que el objetivo es desterrar mitos como el del tesoro o el espectáculo para poner el foco en el valor del patrimonio sumergido como fuente de conocimiento histórico.
Una ventana al patrimonio sumergido

La muestra se estructura en cinco bloques temáticos que recorren desde la historia de la exploración submarina hasta el trabajo posterior a la excavación. El primero, ‘Dentro del gran azul’, repasa los ingenios utilizados para acceder al fondo marino desde la Antigüedad: la campana de inmersión, mencionada ya por Aristóteles, pasando por los trajes de buzo clásicos y el regulador autónomo. El segundo, ‘El mar, la gran vía de comercio’, utiliza el yacimiento Culip IV para explicar cómo los restos de un barco romano del siglo I d.C. revelan las rutas comerciales y los intercambios de mercancías de aquella época.
El tercer ámbito, ‘Mar y conflicto’, se centra en el pecio Deltebre I, un barco inglés de carga militar de 1813 vinculado a la Guerra de la Independencia española. En sus bodegas se hallaron barriles de pólvora, proyectiles de cañón y balas de mosquete, evidencias de la actividad bélica en el mar. El cuarto, ‘El mar como espacio de navegación’, analiza la evolución de la ingeniería naval a través del casco excepcionalmente conservado del pecio Cala San Vicenç, una embarcación griega de finales del siglo VI a.C. encontrada en Pollença (Mallorca) en 2002. Por último, ‘Desde la superficie’ muestra las tareas de conservación y estudio que realizan los arqueólogos fuera del agua, así como la importancia de proteger el patrimonio frente al expolio, como ocurrió con la fragata Nuestra Señora de las Mercedes.
En total, la exposición reúne 134 objetos originales recuperados de distintos naufragios, entre los que destaca un fragmento de madera de un barco griego, una botella de vino con DO de Alicante que mencionaban Dumas y Dostoyevski, y numerosas ánforas y cerámicas que ayudan a datar y comprender los contextos históricos. Además, réplicas y recreaciones en 3D ilustran cómo se produjeron los hundimientos de los tres barcos protagonistas.
Tres naufragios que cuentan la historia
El hilo conductor de la exposición son tres pecios excepcionales que han sido excavados con rigor científico. El primero es el Culip IV, un barco romano hallado en Cadaqués (Girona) en 1984. Fue la primera nave totalmente excavada con metodología arqueológica en España, y de él se exponen 36 objetos que reflejan la diversidad de productos que transportaba, principalmente ánforas de aceite originarias de la actual Andalucía. Su estudio ha permitido conocer las rutas comerciales del Mediterráneo en el siglo I.
El segundo caso es el Deltebre I, encontrado en 2008 en el delta del Ebro (Tarragona). Este barco inglés de carga militar participó en la Guerra de la Independencia española y su cargamento incluía municiones de diverso calibre, bombas de mortero y pólvora. La recreación en 3D de su hundimiento es uno de los momentos más impactantes de la muestra, ya que permite visualizar cómo el buque se fue a pique con toda su mercancía.
El tercer protagonista es el pecio Cala San Vicenç, una embarcación griega de finales del siglo VI a.C. descubierta en 2002 en Pollença (Mallorca). Su casco de madera se conserva en un estado sorprendente, lo que ha permitido a los arqueólogos estudiar las técnicas de construcción naval de la época griega. Se muestra una réplica del sistema de unión de las tablas del casco, así como un audiovisual explicativo.
Una experiencia inmersiva y actividades complementarias
La puesta en escena está diseñada para que el visitante se sienta bajo el agua desde el primer momento. La iluminación tenue, las proyecciones y las texturas marinas crean una atmósfera envolvente que se complementa con una banda sonora original de la artista barcelonesa Clara Aguilar, quien grabó sonidos en trabajos subacuáticos reales para esta exposición. «Bajo el agua el sonido se conduce mucho más rápido; no es un mundo silencioso», explica Rut Geli, y ese concepto se traslada a las salas a través de una composición multicanal que acompaña al visitante en todo el recorrido.
Además de la parte expositiva, CaixaForum ha programado un conjunto de actividades paralelas que profundizan en la temática de los naufragios desde otras perspectivas. Se incluyen talleres didácticos para escolares, visitas guiadas familiares y un ciclo de cine titulado ‘Barcos, naufragios y vida en alta mar’, con películas clásicas como Robinson Crusoe o Los viajes de Gulliver. También habrá conferencias y encuentros con expertos que abordarán la literatura del mar y la historia naval.
La muestra también hace hincapié en la necesidad de preservar este patrimonio. El expolio de yacimientos submarinos sigue siendo una amenaza, y por eso se dedica un espacio a las buenas prácticas arqueológicas y a la legislación que protege estos bienes. «Nuestro deseo es que cualquier visitante salga con una mirada diferente del mar, no solo como espacio natural, sino también como un elemento de estrato, de archivo de patrimonio de la memoria colectiva», señala Ricardo Alfós.
Con esta exposición, CaixaForum Zaragoza se convierte en la cuarta parada de un proyecto que ya ha cautivado a decenas de miles de personas. Los 134 objetos originales, las recreaciones 3D y la ambientación sensorial convierten la visita en una oportunidad única para descubrir cómo los arqueólogos trabajan bajo el agua y por qué cada pecio es una cápsula del tiempo cargada de historias. La cita estará abierta hasta el 7 de febrero, y promete sacar a la luz no solo restos materiales, sino también un legado científico y humano que merece ser conocido y protegido.


