- La reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales reconoce los riesgos psicosociales y amplía los daños derivados del trabajo.
- El Reglamento europeo de IA y el anteproyecto español exigen control humano, transparencia y protección de datos en la gestión algorítmica laboral.
- Administraciones y ayuntamientos impulsan cursos de PRL para desempleados y colectivos vulnerables como vía de inserción laboral.
- La cultura preventiva llega a las aulas con concursos escolares centrados en evaluación de riesgos, psicosociales y seguridad vial.
La prevención de riesgos laborales ha dejado de ser un asunto limitado a cascos, arneses y señalizaciones. La digitalización, la inteligencia artificial y la salud mental han entrado de lleno en la agenda de empresas, administraciones y expertos. Lo que antes se resolvía con medidas físicas ahora exige también revisar cómo se organiza el trabajo, cómo se supervisa el rendimiento y cómo se protege el bienestar emocional de la plantilla.
En paralelo, ayuntamientos, comunidades autónomas y centros educativos impulsan cursos, jornadas y concursos escolares para que la cultura preventiva llegue antes de incorporarse al mercado laboral. La idea que se repite es clara: no basta con cumplir el expediente, hay que conseguir que la prevención se note en el día a día.
Una ley de hace tres décadas pendiente de reforma
El anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado abril, sigue pendiente de completar su tramitación. Entre sus novedades más relevantes figura el reconocimiento expreso de los riesgos psicosociales y la ampliación del concepto de daños derivados del trabajo, que incorpora los de naturaleza mental, cognitiva, conductual, social o emocional. También prevé un desarrollo reglamentario específico sobre estos riesgos.
La norma busca responder a realidades que no existían cuando se aprobó la ley original: hiperconectividad, sistemas automatizados para organizar tareas, algoritmos que evalúan el rendimiento o plataformas que reparten trabajo. La tecnología puede mejorar la seguridad y anticipar peligros, pero también puede modificar los ritmos, intensificar las exigencias y crear nuevas formas de control. La clave, según los expertos, está en cómo las empresas trasladan esas ganancias de eficiencia a la organización.
Anabel Fernández, fundadora de Affor Health, resume el riesgo: si gracias a la inteligencia artificial una persona hace en dos horas lo que antes le llevaba cuatro y la única conclusión es que ahora puede hacer el doble, cada avance tecnológico se convierte en una subida del ritmo도. Para esta especialista, el problema no es la herramienta, sino la falta de revisión de cargas, autonomía y expectativas.
La profesora Anna Ginès, del Instituto de Estudios Laborales de Esade, pone el acento en la opacidad. Muchos trabajadores desconocen qué criterios usan los algoritmos para asignar tareas, fijar objetivos o determinar condiciones como el salario o la jornada. Esa falta de transparencia genera inseguridad algorítmica y puede acelerar el ritmo de trabajo, aumentar lesiones, accidentes y problemas psicosociales.
Qué exige Europa con la inteligencia artificial en el empleo
El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, incluye en su anexo III determinados sistemas usados en el ámbito laboral: selección de personal, decisiones sobre la relación laboral, asignación de tareas según características o conducta individual y supervisión o evaluación del rendimiento. Son considerados de alto riesgo, salvo la excepción limitada prevista en el artículo 6.3, y los sistemas que realizan perfilado siempre se califican así.
Para estos casos, la normativa comunitaria exige gestión de riesgos, calidad de los datos, documentación técnica, registro de actividad, transparencia, supervisión humana, precisión y robustez. Además, prohíbe el reconocimiento de emociones en el lugar de trabajo salvo por motivos médicos o de seguridad desde febrero de 2025. La aplicación general del reglamento llega en agosto de 2026, mientras que las secciones relativas al anexo III se aplican desde diciembre de 2027 y las asociadas a productos del anexo I desde agosto de 2028. A eso se suma la Directiva europea sobre trabajo en plataformas, que debe transponerse antes de diciembre de 2026 e incluye salvaguardias de gestión algorítmica y supervisión humana.
El anteproyecto español no establece una obligación autónoma y detallada de evaluar todos los efectos de la gestión algorítmica, pero sí propone que la evolución tecnológica no incremente los riesgos, especialmente los derivados de la digitalización. Plantea revisar las evaluaciones cuando aparezcan nuevos riesgos organizativos e incluir en la violencia y el acoso las conductas ejercidas mediante algoritmos o inteligencia artificial. Nada de esto está todavía en vigor.
El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) trabaja en un estudio sobre dispositivos de monitorización aplicados a la prevención. En general, los wearables que miden ruido, calor, posturas o fatiga requieren base jurídica, finalidad preventiva, información a la persona y minimización de datos. Entre los usos reales de la IA en prevención, siempre con control humano, se citan el análisis de accidentes, la priorización de inspecciones, la validación de documentación de contratistas, los asistentes para redactar informes y la detección de tendencias agregadas de sobrecarga. Los límites son claros: supervisión humana real, trazabilidad, control de sesgos, protección de datos y participación de la representación legal antes de implantar estas herramientas.
Salud mental y riesgos psicosociales: el foco creciente
La digitalización no solo trae algoritmos. Correos electrónicos, plataformas colaborativas, aplicaciones de mensajería, reuniones virtuales y notificaciones compiten permanentemente por la atención. La concentración se resiente y, en ocasiones, la jornada se alarga sin que nadie lo haya pedido formalmente. Cuando situaciones excepcionales se vuelven habituales, aparecen la urgencia permanente, el agotamiento mental y la imposibilidad de desconectar.
Los protocolos de desconexión digital existen en muchas compañías, pero su eficacia depende de que se puedan ejercer de verdad. Un responsable que envía mensajes por la noche puede generar una expectativa de respuesta inmediata aunque no la exija. Del mismo modo, una carga imposible de completar durante la jornada convierte la desconexión en un objetivo inalcanzable. Por eso los especialistas insisten en revisar la cultura empresarial, el liderazgo y el reparto de tareas, no solo el documento que regula el derecho.
Otra frontera delicada es la evaluación de los riesgos psicosociales. Analizar condiciones laborales como la carga, las interrupciones, la autonomía o las exigencias cognitivas no es lo mismo que investigar el estado psicológico individual de cada empleado. La legislación protege la intimidad y la confidencialidad médica: la empresa puede conocer conclusiones sobre la aptitud y las medidas preventivas, pero no tiene derecho general a acceder al diagnóstico o al historial clínico.
En Huelva, más de cien profesionales participaron en una jornada técnica del Centro de Prevención de Riesgos Laborales centrada en la gestión del miedo y la incertidumbre, la adaptación al cambio, el estrés y los conflictos emocionales. Acudieron delegados y técnicos de prevención, auditorías, servicios de prevención y recursos humanos, junto a alumnos del ciclo de Formación Profesional de Prevención de Riesgos Laborales del IES Fuentepiña. La cita contó con la colaboración de FREMAP y abrió el calendario formativo del centro para el curso 2026/27.
El delegado territorial José María Mayo subrayó que existe una relación estrecha entre bienestar emocional y desempeño. Según expuso, las administraciones deben vigilar cada vez más los riesgos psicosociales y promover cohesión, trabajo en equipo y capacidad de respuesta ante conflictos. Los problemas de salud mental y emocional son ya la segunda causa absoluta de baja laboral en España, solo por detrás de las dolencias músculo-esqueléticas, lo que refuerza la necesidad de entornos laborales saludables e inclusivos. La Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud Laboral 2024/28 sirve de marco para estas actuaciones.
Formación para el empleo: la PRL como puerta de entrada
La prevención también se ha convertido en una herramienta de empleabilidad. En Gines (Sevilla), la Agencia de Desarrollo Local ha puesto en marcha una acción formativa de Prevención de Riesgos Laborales de 50 horas lectivas. Está dirigida a mejorar la inserción de vecinos desempleados y se enmarca en programas de proyectos integrales para colectivos vulnerables y para mayores de 52 años, financiados por la Junta de Andalucía, el Fondo Social Europeo Plus y el SEPE. Desde febrero se acompaña a las personas participantes en su búsqueda de empleo.
En Tomares, el programa Tomares Capacita 2026 incluye un curso de PRL, Convenio Construcción y Especialidad Albañilería, de 20 horas, avalado por la Fundación Laboral de la Construcción. Se impartirá del 6 al 8 de octubre, de 8:00 a 15:00, en el Aula de Formación Municipal de la Vera Cruz, con 20 plazas y preferencia para empadronados. El alumnado aprenderá a identificar riesgos del oficio de albañilería, aplicar técnicas seguras y buenas prácticas preventivas, usar equipos de protección individual y colectiva, señalizar, montar andamios, manipular productos químicos y actuar ante emergencias.
La oferta municipal de Tomares incluye otros cinco cursos gratuitos, como camarera de pisos, auxiliar administrativo y facturación, carretilla elevadora frontal, hojas de cálculo avanzadas con automatización e inteligencia artificial y manipulador de alimentos homologado. En total, estas acciones especializarán a 95 vecinos y buscan responder a las necesidades del mercado laboral actual.
En Galicia, el Concello de Ferrol mantiene abierta la inscripción en el curso de Fabricación y montaje de instalaciones de tubería industrial, integrado en Ferrol Emprega+ y dirigido a personas desempleadas. La formación, vinculada al certificado de profesionalidad de nivel 2, consta de 654 horas e incluye trazado, mecanizado, conformado de tuberías y prevención de riesgos laborales. Para acceder se requiere la ESO y tienen preferencia los empadronados en Ferrol e inscritos en el Servicio Público de Empleo. Por su parte, el Ayuntamiento de Narón promueve un itinerario de Prevención de Riesgos Laborales de 107 horas, con 60 horas homologadas para metal y construcción, módulos de especialidad naval, trabajos en altura y espacios confinados. Las clases comenzarán el 5 de octubre en el centro de formación Irmás Froila.
Cultura preventiva desde las aulas
Cantabria también quiere meter la prevención en los colegios. El Boletín Oficial de Cantabria ha publicado la convocatoria de la decimoquinta edición del concurso escolar P’EPIS: tu mirada cuenta, impulsado por el Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo (ICASST). Está dotado con 45.000 euros, de los que 27.000 se reparten en premios en metálico y 18.000 en premios en especie. Se dirige al alumnado de tercer ciclo de Primaria, ESO, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial de centros no universitarios.
Como novedad, los trabajos deberán abordar obligatoriamente una de these tres temáticas: evaluación de riesgos laborales, riesgos psicosociales o seguridad vial laboral. La evaluación permitirá identificar peligros en los puestos, la probabilidad de daño y su gravedad; los psicosociales se centrarán en cómo la organización, el contenido o las condiciones de trabajo afectan a la salud; y la seguridad vial laboral acercará medidas para prevenir accidentes de tráfico durante la jornada y en los desplazamientos al centro de trabajo. El ICASST ofrecerá orientación y soporte técnico al profesorado.
Las modalidades varían según el nivel educativo: fotografía, ilustración y cómic para 5º y 6º de Primaria; fotografía, vídeo-anuncio y cómic para ESO; y fotografía, vídeo para redes sociales y juego interactivo para Bachillerato, FP y Enseñanzas de Régimen Especial. Habrá 18 premios, con 2.000 euros para el primer puesto y 1.000 para el segundo en cada una de las nueve categorías. El plazo de presentación permanecerá abierto hasta el 5 de febrero de 2027. La iniciativa se enmarca en la Estrategia Cántabra de Seguridad y Salud en el Trabajo 2023-2028 y en el Aula P’EPIS como espacio de formación, sensibilización e innovación educativa.
El consejero Eduardo Arasti ha defendido que formatos y lenguajes cercanos al alumnado ayudan a que la prevención no se quede en teoría. Incorporar estos conocimientos antes de entrar al mercado laboral es, a su juicio, una de las mejores formas de consolidar una cultura preventiva real.
La prevención de riesgos laborales afronta así una transformación en varios frentes: una reforma legal que reconoce nuevos daños y riesgos psicosociales, un marco europeo que pone límites a los algoritmos y exige supervisión humana, una preocupación creciente por la salud mental, cursos para desempleados que convierten la PRL en una vía de empleabilidad y programas escolares que siembran la cultura preventiva desde edades tempranas. El reto común es que tanta norma, formación y tecnología no se quede en el papel y llegue a la organización cotidiana del trabajo, donde de verdad se decide si una persona puede trabajar de forma segura, con autonomía y sin sobrecarga.