- La escalada entre EE.UU. e Irán mantiene en vilo el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y dispara el precio del crudo.
- El BCE sube los tipos de interés al 2,5% para contener la inflación, mientras el Ibex 35 encadena pérdidas.
- Las gasolineras españolas registran precios récord, con el litro superando los dos euros en algunos puntos.
- Inditex asume sobrecostes logísticos por la crisis y advierte de un posible impacto en su margen bruto en el segundo semestre.

El petróleo Brent, de referencia en Europa, ha rozado esta semana la barrera de los 100 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense supera los 93 dólares. Este repunte, alimentado por los continuos intercambios de ataques entre Washington y Teherán, ha provocado que los inversores teman interrupciones prolongadas en el suministro mundial de crudo. Mientras tanto, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido subir los tipos de interés al 2,5% por segunda vez en el año, con el objetivo de frenar una inflación que no da tregua debido al alto coste energético.
El Ibex 35 y las bolsas europeas, a la baja
La tensión en Oriente Medio se ha cobrado su precio en los mercados bursátiles. El Ibex 35, principal indicador español, encadena cuatro sesiones consecutivas a la baja, cerrando en 19.659,8 puntos tras perder un 0,18% en la última jornada. La decisión del BCE de elevar los tipos, sumada a la subida del crudo, ha frenado el optimismo inversor. Otras plazas europeas como Fráncfort, París o Londres también han cerrado con pérdidas, mientras Wall Street mantenía una tendencia negativa al cierre de las bolsas del Viejo Continente.
El analista Adrián Hostaled, de XTB, ha señalado que la escalada de los ataques en Oriente Medio ha incrementado el temor a que se produzcan interrupciones significativas en el suministro de crudo. Si el estrecho de Ormuz permanece bloqueado, el Brent podría llegar a los 120 dólares, una cifra que provocaría graves consecuencias para la economía global. Este escenario ha llevado a los inversores a refugiarse en activos más seguros, aunque el oro tampoco ha escapado a las caídas, perdiendo cerca de un 1% el viernes pasado.
Subida de la gasolina y factura energética
El impacto de estas tensiones ya se nota en los surtidores españoles. En algunas estaciones de servicio, como una en Santiago de Compostela, el litro de gasolina ya supera los dos euros, y hay más de doscientas estaciones en todo el país con precios similares. La reducción de las ayudas públicas no ha compensado la subida de las últimas semanas. Todo apunta a que los carburantes seguirán encareciéndose si el conflicto no se resuelve pronto.
El otoño se presenta complicado para los consumidores. El profesor de Finanzas de Energía y Geopolítica de la Universidad Pontificia Comillas, Antonio García Amate, advierte de que el barril de petróleo podría mantenerse en torno a los 100 dólares y que el gas podría alcanzar los 70-75 euros por megavatio hora en invierno. Aunque España cuenta con seis plantas regasificadoras y un importante peso de las renovables, el encarecimiento del gas y del petróleo termina repercutiendo en la factura eléctrica y en los carburantes.
Inditex asume sobrecostes logísticos
La crisis logística derivada de las tensiones en Oriente Medio también está golpeando a las grandes empresas españolas. Inditex, el gigante textil con sede en Arteixo, ha reconocido que los sobrecostes en el transporte y aprovisionamiento por la disrupción en la región elevaron sus costes en la primera mitad del ejercicio. La compañía, que ganó 2.800 millones de euros y facturó 19.755 millones, espera que estos gastos sigan presionando su margen bruto durante el segundo semestre. Aunque la empresa mantiene la previsión de un margen estable, admite que el conflicto está afectando a sus 480 establecimientos en la región, todos bajo franquicia.
La subida del transporte marítimo y de los fletes se ha convertido en un quebradero de cabeza para muchos sectores. El encarecimiento del crudo impacta directamente en los costes de producción y distribución, y el conflicto en Oriente Medio sacude el transporte y la economía nacional. En este contexto, los analistas prevén que la inflación europea continúe al alza, lo que podría obligar al BCE a mantener una política monetaria más restrictiva de lo esperado.
En el plano diplomático, la situación no parece mejorar. Irán ha anunciado que restringirá la navegación cerca del estrecho de Ormuz y que presentará nuevas rutas marítimas junto a Omán, mientras Estados Unidos redirige a más de un centenar de buques en la zona. El diálogo mediado por Pakistán se encuentra estancado, y las represalias entre ambos países no hacen sino aumentar la incertidumbre.
Todo ello configura un panorama complejo que tendrá un claro reflejo en los datos macroeconómicos que se publicarán en las próximas semanas. Los inversores estarán muy atentos al IPC estadounidense de agosto y a la reunión de la Reserva Federal, ya que unas cifras de inflación elevadas podrían reforzar la decisión de subir los tipos. Mientras tanto, los ciudadanos europeos, y especialmente los españoles, tendrán que hacer frente a una factura energética cada vez más cara y a unos precios de los carburantes que no dan respiro. Una situación que, de prolongarse, podría marcar el rumbo de la economía europea durante los próximos meses.
