Muere Juan Tamariz, el mago que conquistó a varias generaciones

Última actualización: agosto 24, 2026
  • El ilusionista Juan Tamariz ha fallecido a los 83 años en Madrid.
  • Su hija Ana confirmó la noticia y anunció que la capilla ardiente se instala en el Tanatorio de San Isidro.
  • Considerado uno de los grandes maestros de la cartomagia, dejó un vasto legado en libros y escuela.

Juan Tamariz

El silencio se apoderó del mundo de la magia con la noticia de que Juan Tamariz, uno de los ilusionistas más emblemáticos de España, había dejado de existir. Falleció en Madrid a los 83 años, dejando una trayectoria tan brillante que es difícil imaginar un panorama del espectáculo sin su chistera y su inconfundible exclamación “¡Chantatachán!”. Su propia familia, a través de su hija Ana, fue la encargada de comunicar la pérdida en las redes sociales, un mensaje que rápidamente se llenó de muestras de cariño.

Los detalles que rodean a su último adiós hablan de una despedida tranquila, sin sufrimiento y con una sonrisa, tal y como quiso vivir el propio artista. Estuvo acompañado por sus cuatro hijos hasta el final, en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. La capilla ardiente se instaló en el Tanatorio de San Isidro de la capital, donde familiares y amigos le rindieron homenaje, como así ocurrió el miércoles después de su muerte, en un ambiente que su hija describió como “alegre, tal y como él quería”.

Juan Tamariz
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Una vida dedicada al ilusionismo

Nacido el 18 de octubre de 1942 en Madrid, aunque su familia paterna era de Écija (Sevilla), Tamariz mostró una temprana fascinación por el ilusionismo. Con tan solo cuatro o cinco años, según relataba en diversas entrevistas, pidió a los Reyes Magos una caja de magia, y desde entonces ya no soltó las cartas. Su paso por la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI) no fue fácil: la primera vez que se presentó, con 16 años, lo rechazaron por no tener la edad mínima de 20. Dos años después volvió a intentarlo y dejó asombrado al jurado.

Juan Tamariz

El encuentro con Arturo de Ascanio fue un punto de inflexión en su carrera. Ascanio, considerado el ideólogo de la cartomagia española, junto a otros maestros como Juan Antón, formaron la Escuela Mágica de Madrid, un movimiento que transformó el entendimiento de esta disciplina. Tamariz no solo adoptó esas técnicas, sino que desarrolló una visión personal, basada en la psicología del espectador y en la naturalidad del mago. Como él mismo decía, “la psicología es esencial”, para captar las reacciones del público y dirigir el juego de manera que el misterio permanezca intacto.

En 1973, el gran salto internacional llegó cuando conquistó el primer Premio Mundial de Cartomagia en el Congreso Mundial de París, una hazaña que abrió las puertas de escenarios en todo el mundo. A partir de ahí, ya no hubo forma de pararlo: las galas en Japón, Inglaterra, Francia y Estados Unidos se sucedieron, consolidando su reputación como uno de los mejores cartomagos del planeta.

El héroe de la televisión

Juan Tamariz

Si por algo llegó al corazón de los españoles fue a través de la pantalla. El concurso “Un, dos, tres… responda otra vez”, dirigido por Chicho Ibáñez Serrador, lo fichó en 1976, donde además de realizar trucos encarnó al personaje “Don Estrecho”, uno de los Tacañones. Cada actuación terminaba con la famosa expresión y con un aire cómico que lo convertía en un fenómeno. No era solo el mago, era el showman capaz de interactuar con el público y de provocar esas explosiones de alegría que le hicieron icono.

El éxito se prolongó con programas propios como “Tiempo de magia”, “Por arte de magia” o “Magia potagia”. Con su sombrero de copa, su melena alborotada y sus gafas, llevó el ilusionismo a horas de gran audiencia, llegando a convocar en ciertas ocasiones a más de dieciséis millones de espectadores. También triunfó en Latinoamérica, con giras por Argentina, Colombia y Chile, y en países europeos, con actuaciones en canales como la BBC británica o la TF1 francesa.

Legado y reconocimientos

Juan Tamariz

Detrás de su peculiar estilo se escondía un prolífico escritor y teórico. Publicó títulos como “La vía mágica”, “Los cinco puntos mágicos” o “El arco iris mágico”, convirtiéndose en referencias obligatorias para cualquier cartomago. Además, en 1988, junto con su hija Ana, que también es maga, fundó la Gran Escuela de Magia de Madrid, de la que surgieron grandes profesionales del sector como Jorge Blass. Éste lo definió como “el último gran maestro que quedaba”, y no eran palabras vacías: su de la magia y su generosidad eran casi mitológicos.

Los galardones tampoco fueron ajenos: recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la Medalla de Oro de Madrid y el premio Master Fellowship por la Academia de Artes Mágicas de Hollywood. Su baraja mnemónica, una técnica de ordenación de naipes, revolucionó la magia mundial. Además, tuvo la oportunidad de rodar como cineasta y de presentar a actrices como Carmen Maura en uno de sus cortos, muestra de su polifacética personalidad.

En el ámbito personal, Tamariz se casó con la maga colombiana Consuelo Lorgia y tuvo cuatro hijos: Mónica, Ana, Alicia y Juan Diego. Su nieto Daniel, que fue campeón mundial de yoyó, continuaba también la estela familiar. Su hija Ana, además, ha compartido que su padre dejó escritos siete libros que aún están por publicar, entre ellos sus memorias, consideradas una verdadera joya para los aficionados.

Juan Tamariz

En los últimos años, Tamariz se retiró de los escenarios a causa de la pandemia, pero siguió activo en la teoría y en la enseñanza hasta el último aliento. Su despedida fue comentada por sus amigos y colegas, como el mentalista Anthony Blake, que destacó que Tamariz fue “el más grande”. El mago se fue sin dolor, acompañado de su propia, y con el respeto unánime de una comunidad entera que no dejará nunca de citarlo como padre y como inspiración.