- Incendio nocturno en una campa de unos 1.000 m² de reciclaje de electrodomésticos en el PTR López Soriano
- Amplio despliegue de Bomberos de Zaragoza y más de 31 horas de intervención para enfriar la zona
- Segundo gran incendio en menos de un mes y al menos tres fuegos relevantes en el último año en el complejo
- Crece la inquietud en La Cartuja Baja por la reiteración de incendios industriales en el entorno del polígono

Un nuevo incendio en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR) López Soriano de Zaragoza ha vuelto a poner el foco sobre la seguridad en este gran complejo industrial ubicado en el barrio zaragozano de La Cartuja Baja. El fuego, declarado de madrugada en una zona de acopio de electrodomésticos, ha obligado a un amplio despliegue de los Bomberos de Zaragoza y a mantener un retén durante toda la noche para evitar reproducciones.
El suceso no ha provocado daños personales ni evacuaciones, pero sí ha generado inquietud entre los vecinos, al tratarse del segundo incendio de entidad en el PTR en menos de un mes y de un nuevo episodio dentro de una larga lista de fuegos registrados en el entorno en los últimos años, muchos de ellos ligados a materiales de residuos altamente inflamables.
Un incendio de madrugada en una campa de reciclaje de electrodomésticos
El aviso a los servicios de emergencia se produjo entre las 2.00 y las 2.30 horas de la madrugada del domingo, cuando el 080 recibió la llamada alertando de un incendio en el PTR López Soriano. El fuego se localizó en una campa al aire libre de aproximadamente 1.000 metros cuadrados, destinada al almacenamiento de electrodomésticos fuera de uso.
En esta zona se acumulaban aparatos de todo tipo: frigoríficos, lavadoras, hornos y otros electrodomésticos que se desmontan para recuperar piezas y componentes reutilizables. La combustión de este tipo de residuos genera un fuego muy virulento, con gran carga de calor y presencia de humos, lo que obliga a los bomberos a trabajar con mucha cautela.
Según las fuentes consultadas, algunos de los electrodomésticos todavía conservaban gases en su interior, especialmente en sistemas de refrigeración, lo que aumenta el riesgo de llamaradas repentinas y pequeñas explosiones. Este factor técnico complica de forma notable las labores de extinción y obliga a prolongar durante horas los trabajos de remate y enfriamiento.
Desde primeras horas, los equipos de extinción consiguieron perimetrar y controlar el incendio, evitando que se propagara a otras zonas del parque industrial donde también se almacenan residuos, chatarra, cableado o neumáticos. No se han visto afectadas naves cerradas ni instalaciones sensibles del complejo.
Amplio despliegue de Bomberos y más de 31 horas de trabajo
Para hacer frente al fuego, los Bomberos de Zaragoza organizaron un importante dispositivo con numerosos recursos materiales y humanos, dada la naturaleza de los materiales implicados y el riesgo de que las llamas se reavivaran. La intervención se ha prolongado durante más de 31 horas ininterrumpidas.
Hasta el PTR se desplazaron varias bombas urbanas pesadas y ligeras, bombas nodriza para el suministro de agua, una ambulancia, vehículos de transporte de personal, unidades de carga y una unidad de mando y comunicaciones. El operativo incluía también un autobrazo articulado de 42 metros, útil para atacar el fuego desde altura y revisar posibles focos ocultos entre los residuos amontonados.
Parte de las bombas tuvieron que realizar más de una salida para asegurar el aporte constante de agua y reforzar el perímetro de seguridad. La consigna de los mandos era clara: mantener el fuego acotado a la campa de electrodomésticos y evitar a toda costa su extensión a otros puntos del polígono.
Una vez controladas las llamas principales, el trabajo se centró en rematar puntos calientes y enfriar el material afectado, una tarea lenta debido a la densidad de los restos y a la capacidad de algunos componentes para conservar el calor durante muchas horas. Los bomberos permanecieron en el lugar durante toda la noche del domingo al lunes como medida preventiva.
La jornada de extinción coincidió, además, con fuertes lluvias en diferentes zonas de Zaragoza, lo que obligó a los bomberos a compatibilizar la intervención en el PTR con alrededor de una treintena de servicios relacionados con achiques de agua, filtraciones y pequeñas incidencias por la meteorología, ninguna de ellas de especial gravedad.
Segundo gran incendio en menos de un mes y tres episodios recientes
El fuego declarado en esta campa de electrodomésticos se suma a una cadena de incidentes recientes en el PTR López Soriano, como el grave incendio en el centro astronómico del Alto Turia, que empieza a preocupar a las administraciones y, sobre todo, a los vecinos de La Cartuja Baja. En menos de un mes, el parque tecnológico ha registrado varios episodios de distinta entidad.
El pasado 5 o 6 de abril se produjo un incendio similar en otra campa del mismo recinto, donde ardieron materiales de reciclaje, restos de poda de árboles y enseres como colchones. Aquel fuego se declaró en pleno día y provocó una gran columna de humo visible desde buena parte de Zaragoza, lo que generó numerosos avisos y una evidente alarma social.
Poco más de una semana después, en torno al 14 de abril, se recibió un nuevo aviso por un coche que había comenzado a arder en el interior de la empresa Valorización del Automóvil, también ubicada en el entorno del PTR. En este caso, el incendio fue controlado rápidamente por los propios trabajadores, sin necesidad de una intervención tan prolongada de los servicios de emergencia.
Con el suceso de este domingo, son ya al menos tres incendios relevantes en el PTR en menos de un año, según los datos que manejan los servicios municipales y las asociaciones vecinales. La reiteración de incidentes en zonas de almacenamiento de residuos y en empresas del entorno alimenta las dudas sobre las medidas de prevención de incendios en un recinto donde se concentra gran cantidad de material inflamable.
Los cuerpos de emergencia insisten en que, en este último episodio, el fuego «no presentaba una dificultad excesiva» desde el punto de vista técnico una vez perimetrado, pero reconocen que el tipo de combustibles presentes en el parque industrial obliga a extremar la vigilancia durante muchas horas después del control inicial.
Un barrio acostumbrado a convivir con incendios industriales
El PTR López Soriano se encuentra en La Cartuja Baja, un barrio zaragozano con un largo historial de incendios industriales en su entorno. Entre mayo y septiembre del año pasado se contabilizaron siete incendios en diferentes empresas del polígono, repartidos en apenas cuatro meses.
Entre esos episodios destacó especialmente el incendio en la empresa de productos químicos Hermanos Adiego, cuyas consecuencias obligaron a confinar a los vecinos en sus domicilios durante alrededor de cinco horas por precaución ante posibles emisiones tóxicas. Aquel confinamiento dejó una profunda huella en el barrio y se ha convertido en un referente cada vez que se declara un nuevo fuego en la zona.
No es un fenómeno nuevo. Desde 2018 se han registrado más de una decena de fuegos significativos ligados a la actividad industrial de la zona y al almacenamiento de residuos, chatarra, cableado, neumáticos y otros materiales que favorecen la propagación del fuego. Cada nuevo aviso reaviva una preocupación que, lejos de disiparse, parece ir a más con el paso de los años.
El alcalde del barrio, José María Lasaosa, ha expresado en varias ocasiones la inquietud de los residentes. «En La Cartuja no estamos tranquilos», ha llegado a señalar, recordando que el vecindario convive con un gran vertedero de residuos domésticos e industriales a escasos kilómetros de sus casas y que los problemas no se limitan a los incendios.
Además de las llamas, los vecinos denuncian malos olores recurrentes y la presencia de basura a ambos lados de la carretera provincial CV-624, procedente de los camiones que se dirigen al PTR. Para muchos residentes, la sensación es la de vivir «prácticamente con un incendio cada pocas semanas», una percepción que se ha ido asentando tras los episodios de los últimos veranos.
Preocupación vecinal y petición de más control institucional
La reiteración de incendios ha llevado a los vecinos de La Cartuja Baja a organizarse en un grupo de trabajo específico para abordar la problemática del PTR y del conjunto del polígono. Este foro reúne a representantes de asociaciones vecinales, residentes a título individual y portavoces de los propios polígonos, con la intención de canalizar sus demandas hacia las instituciones competentes.
Entre las principales reclamaciones, este grupo ha remitido escritos al Ayuntamiento de Zaragoza y al Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (INAGA) para solicitar información detallada sobre cada uno de los incendios. Quieren conocer con precisión qué materiales han ardido, cómo se han desarrollado las labores de extinción y qué impacto pueden tener los fuegos en la salud, el medio ambiente y el subsuelo.
Los residentes piden también acceso a las licencias de actividad de las empresas implicadas y a los informes de inspección, con el objetivo de comprobar si se cumplen de forma adecuada las condiciones de almacenamiento de residuos, los planes de emergencia y los protocolos de prevención de incendios.
En opinión del alcalde del barrio y de varios portavoces vecinales, las consecuencias medioambientales y para la salud «no terminan cuando se apaga el fuego». Les preocupa la posible contaminación del aire por humos y partículas, el impacto en el suelo y en las aguas subterráneas y la acumulación de sustancias derivadas de la combustión de plásticos, espumas, aceites y otros componentes presentes en los residuos.
Desde el consistorio zaragozano se insiste en que, en el último incendio, no se han producido daños personales ni ha sido necesario activar confinamientos, y se subraya el despliegue de medios realizado y la decisión de mantener un retén durante toda la noche. Sin embargo, en el barrio consideran que es necesario dar un paso más en materia de prevención y control para reducir al máximo la posibilidad de que estos episodios se sigan repitiendo.
Este nuevo incendio en el PTR López Soriano vuelve a poner sobre la mesa el delicado equilibrio entre la actividad de reciclaje y tratamiento de residuos, imprescindible en una economía moderna, y la necesidad de garantizar condiciones de seguridad y protección ambiental adecuadas para quienes viven a escasa distancia de estas instalaciones, en un entorno donde la memoria de anteriores fuegos sigue muy presente.
