- El IVA de los carburantes vuelve al 21% desde el 1 de julio de 2026, eliminando la rebaja al 10%.
- Los descuentos en el impuesto especial se reducen progresivamente: 15 céntimos en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre.
- Llenar un depósito de 50 litros cuesta ahora unos 77 euros para gasolina y 77,5 euros para diésel.
- La presión europea y la volatilidad del petróleo apuntan a más subidas en los próximos meses.

Los carburantes han vuelto a experimentar un notable incremento en sus precios durante los primeros días de julio, impulsados por la combinación de la retirada de las ayudas fiscales aprobadas meses atrás y el repunte del petróleo en los mercados internacionales. El fin de la rebaja del IVA al 10% y la reducción progresiva de los descuentos en el impuesto especial han provocado que repostar sea más caro que en las semanas anteriores, según los datos oficiales.
Esta situación afecta tanto a conductores particulares como a autónomos y empresas de transporte, que ven cómo el coste de llenar el depósito se incrementa de forma notable. El Gobierno, por su parte, mantiene un mecanismo de intervención automática por si los precios se disparan, pero la tendencia general apunta a que los carburantes seguirán al alza durante los próximos meses.
El IVA de la gasolina y el diésel vuelve al 21%

Desde el pasado 1 de julio, el Impuesto sobre el Valor Añadido que se aplica a los carburantes ha regresado al tipo general del 21%, poniendo fin a la rebaja temporal del 10% que estaba vigente desde el 22 de marzo. Esta medida, recogida en el Real Decreto-ley 7/2026, fue aprobada para contener el aumento del precio del combustible en un contexto de crisis energética global por el cierre del estrecho de Ormuz. A partir de esa fecha, cualquier repostaje incluye ya el IVA al 21%, lo que ha encarecido el litro de gasolina y diésel entre 2 y 10 céntimos, según el tipo de combustible, tal como han denunciado desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).
Descuentos progresivos en el impuesto especial

Paralelamente, el Gobierno ha sustituido la rebaja generalizada del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos por un sistema de descuentos mensuales decrecientes. En julio, la bonificación es de 15 céntimos por litro para gasolina y gasóleo; en agosto baja a 10 céntimos y en septiembre a 5 céntimos. A partir de octubre, el descuento desaparece por completo. Sin embargo, el decreto contempla una cláusula de protección: si el IPC de los carburantes supera en más de un 15% el del mismo mes del año anterior, la rebaja se ampliaría a 20 céntimos en agosto y 15 en septiembre. Esta medida busca evitar un impacto excesivo en el bolsillo de los consumidores si el petróleo se encarece de forma brusca.
¿Cuánto cuesta llenar el depósito ahora?

Según los datos del Geoportal de Hidrocarburos, a 8 de julio el precio medio de la gasolina 95 se sitúa en 1,54 euros por litro, mientras que el diésel marca 1,55 euros y la gasolina 98 alcanza los 1,72 euros. Llenar un depósito de 50 litros supone un desembolso de 77 euros para gasolina 95 y 77,5 euros para diésel. En comparación con el mes anterior, el coste ha subido notablemente. Los técnicos de Hacienda (Gestha) calculan que el ahorro que se obtenía con las rebajas se ha reducido drásticamente: en julio, llenar el depósito de 50 litros supone un descuento efectivo de unos 9,1 euros, que caerá a 6,05 euros en agosto y a 3,02 euros en septiembre.
Perspectivas futuras y presión europea

Más allá de las medidas coyunturales, el precio de los carburantes se enfrenta a una presión estructural. La Unión Europea exige la equiparación fiscal del diésel con la gasolina, lo que podría suponer un encarecimiento adicional para el gasóleo. Además, la volatilidad del petróleo, agravada por el conflicto en Oriente Medio, mantiene la incertidumbre. El Gobierno ha dejado claro que la tendencia es hacia precios más altos a medida que se retiran las ayudas y se normaliza la fiscalidad, aunque se mantiene un ojo puesto en los mercados internacionales por si fuera necesario activar de nuevo medidas de urgencia.
El conductor español se enfrenta a un escenario de carburantes más caros, con una subida que no es solo coyuntural sino que responde a un cambio de fondo en la política fiscal y energética. La gasolina y el diésel seguirán siendo necesarios, pero cada vez estarán menos protegidos frente a impuestos y decisiones europeas, lo que convierte la subida de precios en una tendencia que probablemente se mantendrá en el tiempo.