- El contrato, valorado en 1.650 millones de dólares (unos 1.430 millones de euros), contempla el desarrollo de las instalaciones 'onshore' de una planta de gas.
- La ingeniería española ha aceptado la carta de intención y lo ha comunicado a la CNMV como hecho relevante.
- El acuerdo se ejecutará bajo la modalidad EPC 'llave en mano' a precio fijo, aunque no se ha desvelado el cliente ni la ubicación exacta.
- El proyecto equivale a cerca del 20% de la facturación anual de la compañía y refuerza su posición en una región que ya concentra el 65% de su negocio.
La ingeniería española Técnicas Reunidas ha dado un paso de gigante en su estrategia de crecimiento en Oriente Medio. La compañía, con sede en Madrid, ha confirmado la aceptación de una carta de intención para construir las instalaciones en tierra de una nueva planta de gas en la región, un encargo que viene avalado por una cifra nada desdeñable: 1.650 millones de dólares, aproximadamente 1.430 millones de euros al cambio actual. La noticia ha sido comunicada oficialmente a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) como hecho relevante, un movimiento que obliga a la cotizada a informar con transparencia al mercado de cualquier operación que pueda afectar a su cotización.
El anuncio, firmado por Laura Bravo, secretaria del Consejo de Administración, se produjo en plena sesión bursátil y no pasó desapercibido para los inversores. Las acciones de Técnicas Reunidas reaccionaron al instante con una subida del 3,60%, cerrando la jornada en 28,22 euros. No es para menos: este contrato, de materializarse por completo, supondría en torno al 20% de los ingresos anuales de la compañía, que en 2025 facturó 6.465,85 millones de euros, un 45% más que el ejercicio anterior. Además, solo este proyecto añadiría cerca de un 13% al valor de su cartera de pedidos, que a cierre del año pasado se situaba en 10.533 millones de euros.
Qué incluye el encargo y cómo se ejecutará
El alcance del proyecto asignado a Técnicas Reunidas pasa por el desarrollo completo de las instalaciones ‘onshore’ necesarias para la recepción, el procesamiento y la exportación del gas producido en la planta. Se trata, en definitiva, de toda la infraestructura en tierra que da soporte a la operación. La compañía ha detallado que el contrato se enmarca en la modalidad EPC (ingeniería, aprovisionamiento, construcción y puesta en marcha) y que se ejecutará en régimen ‘llave en mano’ y a precio fijo. Esto significa que, si todo sale según lo previsto, la empresa española se hará cargo del proyecto de principio a fin, entregando la planta terminada, probada y lista para operar.
Desde Técnicas Reunidas han querido subrayar que las instalaciones se diseñarán y ejecutarán de acuerdo con los más altos estándares internacionales de seguridad, eficiencia operativa y sostenibilidad medioambiental. La compañía asegura que el proyecto contribuirá al desarrollo del sector energético en la región, un discurso que ya ha utilizado en otras ocasiones para enmarcar sus operaciones en Oriente Medio. Lo que no ha trascendido es el nombre del cliente ni la ubicación concreta del proyecto dentro de la región, un hermetismo habitual en este tipo de operaciones y que la empresa ha mantenido en su comunicado al supervisor.
Una trayectoria de 66 años y un peso clave en Oriente Medio
Con más de seis décadas de historia a sus espaldas, Técnicas Reunidas ha desarrollado más de 2.600 proyectos en más de 70 países. La firma está especializada en el diseño y la construcción de grandes plantas industriales dedicadas principalmente a la producción de combustibles limpios, gas natural y productos químicos, aunque también trabaja en tecnologías vinculadas a la transición energética, la economía circular y la descarbonización industrial. Su plantilla ronda los 14.000 empleados, en su mayoría ingenieros, y su presencia se extiende a 33 países de Europa, América del Norte y del Sur, Asia y África.
El peso de Oriente Medio en el negocio de la compañía es sencillamente abrumador. Según los datos del último ejercicio completo, el 65,05% de su facturación se concentra en esta región, seguida de Europa (12,01%), el Mediterráneo (8,87%), Asia (7,82%), América (4,82%) y España (1,43%). Este nuevo contrato no hace sino reforzar una estrategia que la compañía lleva años cultivando y que le ha permitido posicionarse como uno de los actores de referencia en la ingeniería petrolera en Oriente Medio de la zona.
Reacción del mercado y estructura accionarial
La comunicación a la CNMV llegó a las 14:34 horas del jueves 13 de agosto, con la sesión bursátil aún en marcha. La acogida por parte de los inversores fue inmediata y positiva, como demuestra el repunte del 3,60% al cierre. En los últimos doce meses, la revalorización de la compañía en bolsa alcanza el 31,5%, aunque en el último semestre acumula un retroceso del 12,63% y en el último mes del 3,36%. Aun así, el mercado ha interpretado este anuncio como una señal de fortaleza y de continuidad en su estrategia de crecimiento.
En cuanto al accionariado, la familia fundadora Lladó mantiene el control de la compañía con un 37,55% de los títulos. El 32,39% está en manos de los cinco hijos del fundador y el 5,16% pertenece a su viuda. Junto al núcleo familiar, destacan potentes firmas de inversión internacionales como el banco estadounidense JPMorgan (3,7%), la gestora francesa Moneta Asset Management (3,14%) y el fondo estadounidense Wellington Management (3,09%). Juan Lladó, hijo del fundador, ejerce como presidente ejecutivo desde 2020, cuando relevó a su padre, José Lladó, fallecido en 2024.
Con este nuevo encargo, Técnicas Reunidas refuerza su posición en una región que ya es su principal mercado y demuestra que sigue siendo un actor de primer nivel en el sector de la ingeniería energética a escala global. La compañía no ha precisado el plazo de ejecución de las obras ni ha dado más detalles sobre el cliente, pero todo apunta a que, de confirmarse el contrato, el impacto en sus cuentas será notable. La firma de la carta de intención es un primer paso, pero en proyectos de esta envergadura, y tratándose de un hecho relevante comunicado al supervisor, el preacuerdo se antoja especialmente sólido. Habrá que esperar para ver cómo evoluciona la operación, pero lo cierto es que la ingeniería madrileña vuelve a dar muestras de su capacidad para competir por los grandes contratos internacionales.