Tres muertos y varios casos sospechosos por foco de hantavirus en un crucero del Atlántico

Última actualización: mayo 5, 2026
  • El crucero MV Hondius registra tres fallecidos y al menos seis casos vinculados a un posible brote de hantavirus en plena travesía atlántica.
  • La OMS confirma de momento dos casos por laboratorio y mantiene bajo investigación el resto, mientras Sudáfrica atiende a un paciente en UCI.
  • El barco, con unos 150 ocupantes de 23 nacionalidades y al menos 14 españoles, baraja desembarcar en las islas Canarias tras el veto de Cabo Verde.
  • Autoridades internacionales realizan estudios epidemiológicos, rastreo de contactos y evaluación de riesgos, con un riesgo bajo para la población general.

Crucero afectado por posible brote de hantavirus en el Atlántico

Un posible foco de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius, que cruzaba el Atlántico entre Argentina y Cabo Verde con destino final a las islas Canarias, ha dejado al menos tres fallecidos y varios afectados más, lo que ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado por laboratorio, en distintos momentos de la investigación, al menos uno y posteriormente dos casos de infección, mientras que otros continúan en la categoría de sospechosos dentro del mismo episodio.

El incidente, que afecta a un barco con alrededor de 150 personas a bordo y pasajeros de 23 nacionalidades, entre ellos al menos 14 españoles, ha puesto el foco en la seguridad de los cruceros de larga distancia y en la capacidad de respuesta coordinada entre países. El Ministerio de Sanidad de España, la OMS, las autoridades de Países Bajos, Reino Unido, Sudáfrica y Cabo Verde, así como la naviera Oceanwide Expeditions, mantienen una intensa coordinación para controlar el brote, atender a los enfermos y decidir el futuro inmediato del buque.

Un crucero polar convertido en escenario de emergencia sanitaria

Buque de crucero en el Atlántico durante una emergencia sanitaria

El MV Hondius es un crucero polar de 107,6 metros de eslora, especializado en rutas hacia la Antártida y el Atlántico Sur, operado por la compañía holandesa Oceanwide Expeditions. El itinerario publicado por la empresa recogía la salida desde Ushuaia (Argentina) el 20 de marzo, con escalas en la Antártida, islas Malvinas, Georgias del Sur, isla del Ruiseñor, Tristán da Cunha, Santa Elena y Ascensión, antes de dirigirse a Cabo Verde y terminar el viaje en el archipiélago español de Canarias.

Según los distintos comunicados oficiales y la información recopilada por agencias internacionales, a bordo viajaban aproximadamente 170 pasajeros y en torno a 70 tripulantes, además de una docena larga de guías y un médico de la embarcación. Entre los ocupantes se contabilizan alrededor de 14 pasajeros de nacionalidad española y un tripulante español, además de 17 estadounidenses, 38 filipinos y unos 23 británicos, junto con viajeros neerlandeses, alemanes y de otros países europeos.

La travesía transcurría con normalidad hasta que, en pleno Atlántico Sur, comenzaron a detectarse los primeros síntomas graves en uno de los pasajeros. Tras las primeras evacuaciones médicas y la comunicación a las autoridades, la OMS fue informada de un “evento de salud pública” en un crucero que navegaba por el océano Atlántico y decidió activar sus mecanismos de apoyo, coordinando con los diferentes Estados implicados.

En el momento en que se hizo público el brote, el buque se encontraba, según distintos testigos y datos de seguimiento marítimo, fondeado frente a la costa de Praia, la capital de Cabo Verde, donde permaneció inmóvil al menos 24 horas a la espera de instrucciones sobre un posible desembarco o desvío de ruta.

Las víctimas: un matrimonio neerlandés y una tercera persona fallecida

Atención sanitaria relacionada con un posible brote de hantavirus

La primera víctima identificada en este episodio fue un pasajero de 70 años, que empezó a encontrarse mal durante el trayecto entre Ushuaia y la isla de Santa Elena. De acuerdo con las fuentes sanitarias sudafricanas y los relatos que han trascendido, el hombre presentó fiebre, dolor de cabeza, dolor abdominal y diarrea, un cuadro que inicialmente puede confundirse con otras infecciones más comunes. El pasajero murió a bordo antes de que pudiera ser evacuado, y su cuerpo fue desembarcado en Santa Elena, territorio británico en el Atlántico Sur.

Poco después enfermó su esposa, de 69 años, que también viajaba en el MV Hondius. La mujer fue evacuada a Sudáfrica y atendida en un hospital de Johannesburgo, donde finalmente falleció. Las autoridades y fuentes cercanas al caso han confirmado que el matrimonio era de nacionalidad neerlandesa y que ambos formaban parte del grupo de turistas atraídos por la ruta polar.

La tercera persona fallecida es, según la operadora del crucero y otras fuentes consultadas, un pasajero de origen alemán, cuyo cuerpo continúa a bordo del navío a la espera de que se definan las condiciones de desembarco y repatriación. De este tercer caso han trascendido menos detalles clínicos, y los organismos internacionales han sido prudentes al especificar si la infección por hantavirus está ya completamente confirmada por laboratorio o permanece en la categoría de caso asociado dentro del mismo episodio.

Además de estas muertes, la OMS y los departamentos de salud de los países implicados han informado de al menos seis personas afectadas en total en el contexto del brote: tres fallecidos y varios enfermos, entre ellos un ciudadano británico de 69 años trasladado a Johannesburgo y atendido en una unidad de cuidados intensivos. Este paciente es uno de los casos con confirmación de hantavirus mediante pruebas de laboratorio, y su evolución se sigue muy de cerca.

La organización internacional también ha trabajado con los operadores del barco para organizar la evacuación médica de otros dos pasajeros sintomáticos, así como el seguimiento de un miembro de la tripulación —en concreto, el médico del buque—, que figura entre los afectados y que podría haberse contagiado durante la atención a uno de los fallecidos.

Cabo Verde veta el atraque y la naviera mira hacia Canarias

Uno de los elementos que más ha llamado la atención en este caso ha sido la respuesta de Cabo Verde, país insular frente a cuyas costas permanece situado el MV Hondius. El Ministerio de Salud caboverdiano anunció que, tras realizar una “evaluación técnica y epidemiológica” del caso, había decidido no autorizar el atraque del buque en el puerto de Praia, aplicando el principio de precaución y en cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional, con el objetivo de salvaguardar la seguridad sanitaria nacional.

Esta negativa a permitir el desembarco ha obligado a la compañía Oceanwide Expeditions a plantear alternativas de destino para los cerca de 150 ocupantes que continúan a bordo. En un comunicado, la empresa ha indicado que estudia como posibles opciones de desembarco las islas de Gran Canaria y Tenerife, en el archipiélago de Canarias, donde los pasajeros podrían recibir exámenes médicos adicionales y, de ser necesario, tratamiento especializado.

La naviera asegura que en el barco se han implementado estrictas medidas de precaución, que incluyen el aislamiento de los casos sospechosos, protocolos reforzados de higiene, vigilancia médica estrecha y control del entorno a bordo, a la espera de la decisión definitiva sobre el puerto de llegada. El Ministerio de Sanidad de España, por su parte, ha subrayado que mantiene un contacto continuo con la OMS, las autoridades de Países Bajos y Reino Unido, así como con los responsables de la embarcación, para valorar los riesgos y determinar las condiciones de un eventual desembarco en territorio español.

Según ha detallado Sanidad, las evidencias actuales apuntan a que el contagio se produjo bien en la propia embarcación o bien en alguna de las excursiones realizadas por los pasajeros durante la travesía, lo que refuerza la necesidad de efectuar una investigación epidemiológica minuciosa sobre las actividades, las rutas y los posibles contactos con entornos donde puedan habitar roedores.

Las autoridades de Países Bajos, país en el que tiene su sede la compañía Oceanwide Expeditions y donde residen algunos de los afectados, han manifestado que estudian la posibilidad de organizar una operación de repatriación médica para dos personas enfermas que permanecen en el barco frente a Cabo Verde. Esta operación, han advertido, dependerá de la autorización de las autoridades locales, así como de las condiciones sanitarias y de seguridad de la propia evacuación.

Qué es el hantavirus y cómo se contagia

El hantavirus no es un solo agente, sino una familia de virus presentes en distintos puntos del planeta, asociados de forma característica a roedores silvestres, como ratones y ratas. Estos animales pueden portar el virus sin mostrar síntomas y, a través de su orina, heces o saliva, contaminar el entorno, especialmente en espacios cerrados o mal ventilados.

La vía de infección más habitual para los humanos es la inhalación de partículas virales presentes en el polvo o en superficies contaminadas, por ejemplo al limpiar espacios donde hay excrementos secos de roedores, al remover materiales almacenados o al entrar en contacto muy estrecho con nidos y madrigueras. También puede producirse contagio mediante mordeduras de estos animales o por contacto directo con sus fluidos biológicos.

En general, la transmisión de persona a persona es poco frecuente. La OMS y diferentes autoridades sanitarias recuerdan que solo determinadas variantes muy concretas —como algunos linajes del denominado virus Andes, endémico en áreas de la Patagonia argentina y chilena— han mostrado capacidad de contagio entre humanos en situaciones muy específicas y limitadas. La Oficina Federal de Salud Pública de Suiza, por ejemplo, recalca que “solo un tipo de virus, extremadamente raro, puede transmitirse de una persona a otra”.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que los hantavirus pueden causar principalmente dos síndromes graves: el síndrome pulmonar por hantavirus (HPS), de evolución respiratoria severa, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal, que afecta de forma importante a los riñones. La variante Andes detectada en el Cono Sur está especialmente relacionada con el desarrollo del síndrome pulmonar.

Aunque se trata de infecciones infrecuentes, la letalidad puede ser elevada. En el caso de los síndromes respiratorios, los CDC estiman que alrededor del 38% de los pacientes sintomáticos pueden fallecer. Datos recientes del Ministerio de Sanidad español apuntan a que, entre 2025 y principios de 2026, en la región de las Américas se notificaron 229 casos de síndrome pulmonar por hantavirus y 59 defunciones, lo que supone una tasa de letalidad aproximada del 25,7%.

Síntomas y evolución de la enfermedad

Uno de los problemas a la hora de detectar de forma temprana la infección es que, en sus primeras fases, el hantavirus puede provocar síntomas poco específicos, parecidos a los de una gripe intensa. Las guías clínicas, como las de la Clínica Mayo y los CDC, describen un inicio con fiebre, escalofríos, malestar general y dolores musculares, a menudo acompañados de cefalea, náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal.

A medida que la enfermedad avanza, especialmente en los casos que evolucionan a síndrome pulmonar por hantavirus, puede dañarse el tejido de los pulmones y acumularse líquido en las vías respiratorias. Esto se traduce en una dificultad respiratoria progresiva, tos y sensación de falta de aire, que puede empeorar en pocas horas o días y requerir ingreso en unidades de cuidados intensivos.

En las formas asociadas a fiebre hemorrágica con síndrome renal, el impacto se centra en los riñones, con alteraciones de la función renal, disminución de la producción de orina, posibles hemorragias y trastornos de la coagulación. En ambas variantes, el manejo clínico temprano y el soporte avanzado resultan fundamentales para aumentar las probabilidades de supervivencia, aunque no existe un tratamiento antiviral específico ni una cura definitiva.

En el caso concreto del crucero MV Hondius, la información difundida por medios y autoridades sanitarias indica que el primer fallecido presentó un cuadro digestivo y febril compatible con lo descrito para las etapas iniciales de la infección, mientras que el ciudadano británico trasladado a Johannesburgo desarrolló una afectación respiratoria tan grave que fue necesario ingresarlo en cuidados intensivos. Este paciente forma parte del grupo de casos confirmados por análisis de laboratorio.

Expertos en enfermedades infecciosas, como María del Mar Tomás (SEIMC) y Antoni Trilla, insisten en que, pese a la gravedad potencial de la enfermedad en los casos más avanzados, el riesgo para la población general sigue siendo bajo, precisamente porque no se trata de un virus con transmisión comunitaria fácil como la gripe o la covid. Los brotes tienden a ser esporádicos y ligados a una exposición concreta a roedores u otros focos ambientales.

Respuesta internacional y papel de España y Europa

Desde que se notificaron los primeros casos, la OMS ha señalado que está realizando investigaciones detalladas, que incluyen más pruebas de laboratorio, estudios epidemiológicos y la secuenciación del virus implicado. El objetivo es aclarar qué variante de hantavirus está en juego, cómo se produjo la exposición inicial y si todos los casos confirmados y sospechosos forman parte de un mismo episodio o si existen cadenas de contagio independientes.

Las autoridades de Sudáfrica, por su parte, se han encargado de la atención hospitalaria de los pasajeros trasladados a Johannesburgo y de rastrear los posibles contactos de los infectados en la región, con el apoyo del Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles. En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores neerlandés estudia la posibilidad de evacuar médicamente a algunos de sus ciudadanos y coordinar su repatriación, en estrecha colaboración con el operador del barco.

En el ámbito europeo, España tiene un papel destacado porque el MV Hondius contempla las islas Canarias como destino final y porque a bordo viajan al menos 14 ciudadanos españoles, además de un tripulante. El Ministerio de Sanidad ha explicado que se encuentra en comunicación permanente con la OMS y con las autoridades de Países Bajos y Reino Unido, y que facilitará información verificada a medida que avance la investigación. Aunque aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre el desembarco en puertos canarios, el escenario que se maneja incluye la realización de exámenes de salud a los pasajeros, el aislamiento de los casos sospechosos y la aplicación de medidas de higiene y control ambiental en la embarcación.

Las autoridades españolas subrayan que, si los viajeros desembarcan en Canarias y no presentan síntomas, no deberían ser necesarias cuarentenas masivas, más allá de una vigilancia de su estado de salud en los días posteriores. Para las personas con signos clínicos compatibles con hantavirus, sí se establecerían medidas de aislamiento y seguimiento estrecho, tanto por precaución como para contribuir a la investigación sobre el foco de contagio.

La operadora Oceanwide Expeditions ha reiterado que su prioridad es garantizar la atención médica de los enfermos y la seguridad del resto de ocupantes, y que se encuentra a disposición de las autoridades nacionales e internacionales para facilitar toda la información necesaria sobre la ruta, las escalas y las actividades realizadas durante el viaje.

Posible origen del brote y otras señales de alerta en la región

Uno de los grandes interrogantes sigue siendo dónde y cuándo se produjo exactamente la exposición al hantavirus que habría desencadenado este episodio en el MV Hondius. Dado que el crucero partió de Ushuaia, en el extremo sur de Argentina, y que la Patagonia es una zona donde se ha descrito circulación del virus Andes —variante asociada al síndrome pulmonar—, algunos expertos han planteado que el origen podría estar en un foco ambiental ubicado en territorio sudamericano, ya sea antes del embarque o durante alguna de las excursiones.

Los boletines epidemiológicos argentinos recogen que, entre mediados de 2025 y principios de 2026, se registraron más de 50 casos de hantavirus en el país, con una distribución concentrada principalmente en la región central (62% de los casos), seguida del noreste (29%) y el sur (8%). En 2025, se detectó además un aumento de la letalidad, que pasó de cifras inferiores al 17% anual a alrededor del 33,6%, con 28 muertes notificadas, lo que llevó al Ministerio de Salud argentino a emitir una alerta.

Sin embargo, las autoridades sanitarias de Tierra del Fuego —la provincia donde se encuentra Ushuaia— han aclarado que no hay registros de casos de hantavirus en ese territorio desde que existen datos sistemáticos, y que la zona endémica del virus en el sur del país se sitúa sobre todo en áreas cordilleranas de Neuquén, Río Negro y Chubut. Es decir, el puerto de salida del crucero no se encuentra, en principio, en la región donde el virus circula habitualmente.

Con estos datos sobre la mesa, los especialistas insisten en que, de momento, lo más prudente es mantener abiertas varias hipótesis: una posible exposición anterior al embarque, un foco ambiental concreto en alguna escala intermedia o la presencia de roedores infectados en la propia embarcación o en zonas donde se guardó equipaje y suministros. Hasta que no concluyan los análisis de laboratorio y el rastreo de contactos, no será posible señalar con precisión el lugar y el momento en que comenzó la cadena de contagios.

La experiencia acumulada en otros brotes de hantavirus en América, Europa y Asia también recuerda que, aunque la enfermedad es poco frecuente, periódicamente aparecen nuevos linajes del virus o se detectan aumentos puntuales de casos asociados a cambios ambientales, variaciones en las poblaciones de roedores o modificaciones en las actividades humanas, como el turismo de aventura o el trabajo en zonas rurales y boscosas.

Prevención, control y mensaje de tranquilidad

En paralelo a la gestión del brote en el MV Hondius, los expertos en salud pública insisten en la importancia de las medidas preventivas frente al hantavirus, especialmente en contextos donde puede haber contacto con roedores. Las recomendaciones habituales incluyen evitar tocar a estos animales —vivos o muertos— y sus madrigueras, guardar los alimentos en recipientes bien cerrados, no dejar bolsas ni equipajes en el suelo durante largos periodos y extremar la limpieza en zonas donde puedan colarse roedores.

En entornos naturales, como campings o rutas de senderismo, las autoridades sanitarias y organismos como los CDC recomiendan no acampar sobre nidos o madrigueras, no dormir directamente sobre el suelo —utilizando aislantes o tiendas con base— y desechar los residuos en contenedores preparados para evitar el acceso de animales. En áreas domésticas o laborales donde se detecte presencia de roedores, se aconseja recurrir a servicios de control de plagas y desratización, así como seguir pautas de limpieza que eviten levantar polvo con excrementos secos.

En el ámbito de los cruceros y del transporte marítimo internacional, el posible foco registrado en el MV Hondius probablemente llevará a revisar y reforzar los protocolos de bioseguridad, tanto en lo referente al control de roedores en las embarcaciones como en la vigilancia de síntomas entre pasajeros y tripulación. No obstante, los especialistas consultados insisten en que se trata de un episodio excepcional que no debe generar alarma injustificada entre quienes viajan por mar.

Portavoces de la SEIMC y especialistas en medicina preventiva, como Antoni Trilla, subrayan que el riesgo para la población general europea, incluida la española, es bajo, y que el caso debe entenderse más como un recordatorio de la necesidad de contar con buenos sistemas de vigilancia, coordinación internacional y respuesta rápida ante eventos inusuales, que como una amenaza de transmisión masiva.

Con las investigaciones aún en marcha, el episodio del MV Hondius deja sobre la mesa un conjunto de lecciones sobre cómo un virus asociado tradicionalmente a entornos rurales y contacto con roedores puede acabar en el centro de una operación sanitaria internacional en pleno Atlántico. La combinación de tres fallecimientos, varios casos confirmados y sospechosos, un crucero turístico con pasajeros europeos —incluidos españoles— y decisiones firmes como el veto de Cabo Verde o el posible desvío hacia Canarias dibuja un escenario complejo, pero los expertos coinciden en que, con la información disponible, la situación está acotada y no se espera un impacto significativo sobre la población general más allá de los afectados directamente vinculados al viaje.